Dos amigas están hablando en casa de una. Se conocen desde niñas. Daniela le cuenta a Gisela todo sobre su último novio.
--Me siento tan vieja a tu lado --Gisela.
--porque tú quieres.
--Yo ya no puedo vivir el amor locamente como tú... tengo dos hijos.
--pero no tienes marido. Tus hijos ya son mayorcitos, pronto harán su vida.
--¡¡pero si Mateo apenas empieza a vivir¡¡
--Ya tiene 15 años, pronto hasta te sale con novia.
--Entonces sí que me sentiré vieja.
Gisela mira el reloj. Se asusta.
--¡¡mi padre está por llegar¡¡¡¡me mata si no le he puesto la comida¡¡¡
–!no deberías dejar que te tratara con una sirvienta, tú no tienes la culpa que sea un amargado, que se busque una mujer!
--¡¡no hables así, mi papá lo pasó muy mal por la muerte de mi mamá¡¡¡y no olvides que fue por mi culpa... el infarto le dio por la vergüenza de ...¡
Gisela no sigue, sufre por la culpa.
--¡¡eso es lo que te ha hecho creer tu padre, es un monstruo¡¡¡¡¡y yo sé porqué te lo digo¡¡
Daniela esconde un secreto, algo sobre el padre de su amiga que le duele pero Gisela quiere demasiado a su padre como para permitir que hablen mal de él.
--¡¡Mi padre es un hombre recto y moral¡¡
Daniela no puede ocultar su desprecio hacia ese hombre.
--Fue una vergüenza para él que yo tuviera dos hijos y sin padre pero me mantiene a mi y a mis hijos, les paga los estudios, toda mi vida se lo agradeceré.
--¡¡pero no te deja salir, conocer otros hombres¡¡eres su esclava¡¡¡
--¿y para qué quiero salir?
--para volver a amar.¿cuantos años hace que no echas un buen polvo?
--ya lo sabes, desde que estaba embarazada de Raúl.
--¡¡12 años sin sexo es que es incomprensible¡¡¡ No sé cómo aguantas. ¿no te gustaría enamorarte?
Con amargura Gisela dice:
--tú sabes que amé mucho... pero... Mis dos exnovios me abandonaron embarazada. ¿¡cómo crees que me van a quedar ganas de volver a amar?
--eso te pasa por meterte con viejos que podrían ser tus padres... ¡¡¡que asco¡¡
Daniela se estremece de miedo, no soporta imaginar a su amiga en brazos de un viejo.
--Si te enamoraras de alguien de tu edad... ya verías que diferente es todo... es maravilloso... borraría todas tus heridas...
--me daría miedo volver a embarazarme y que me abandonara.
Pïcara, Daniela saca algo de un cajón.
--su usas esto no pasa nada --dice mostrando una caja de preservativos.
--mejor no me busques problemas.
--El amor en algún momento volverá a tu vida.
Gisela sonríe con ilusión, en realidad aún sueña con su príncipe azul.
--y ahora si me voy, se me ha hecho tardísimo.
Las dos amigas se despiden y Gisela se va corriendo.
Mateo, un guapo adolescente, llega a una escuela. Unos niños están pegando a otro de 12 años. El niño al que pegan es su hermano Raúl. En seguida se mete y saca a su hermano.
--No hace falta que me vengas a buscar, ya no soy un niño.
--pues no parece, si.no te andarias peleando. ¿por qué fue la pelea?
--por nada... --dice Raúl agachando la cabeza.
--¿qué pasó? ¿empezaron ellos?
--me insultaron y yo les quise pegar pero eran muchos...
-- Pase lo que pase si son más fuertes que tú no te metas en líos..
--me llamaron hijo de Puta... --dice con rabia.
Mateo le mira triste. Él ha pasado muchas veces por lo mismo.
--no les hagas caso.
--¿y porqué no tenemos papá? Ni tú ni yo llevamos el apellido de un padre ¿es que nuestra madre si es... ?--dice lloroso.
Mateo no le deja acabar la frase:
--¡¡ni se te ocurra decirlo... no te metas con mamá...¡¡
--¿¿¡pero acaso ella sí sabe quién fue nuestro padre?¡
--¡¡claro que sí¡
--¿¿¡sabes quien es??
--no.
--¿y porque sabes que mamá sí lo sabe?
--porque las madres siempre saben esas cosas.
--¿y porqué no nos habla de él?
--Sus motivos tendrá... Olvida el tema y ni se le menciones a mamá... ya sabes que no le gusta que hablemos de papá... y al abuelo menos.
--¿y será el mismo? ¿tú el yo tendremos del mismo padre?
--¡¡claro que sí, ya deja de inventar tonteces y mejor pensemos en que le decimos a mamá de tu pelea¡¡
Aunque no lo dice Mateo tiene las mismas dudas que su hermano.
Los dos hermanos llegan a la casa. Gisela está acabando la comida mirando el reloj para tenerla lista cuando llegue su padre. Sabe que ahora han llegado sus hijos y les va a dar un beso. Se asusta al ver a Raúl golpeado.
--¿¿¡¡que pasó mi niño?¡¡¡
--ya no soy un niño... --se queja Raúl.
Gisela lo mira regañona:
--¡¡no te debes pelear¡¡¿¿por que fue la pelea??
Mateo no quiere que se diga nada para evitar un disgusto a su madre asi que dice:
--pegó a unos niños por maltratrar un gatito...
Gisela abraza a su hijo menor con cierto orgullo:
--asi me gusta, mi amor... a los animales no hay que permitir que se les maltrate pero la próxima vez mejor no les pegues a los niños.
los hermanos se miran con complicidad. Cuando llega el padre de Gisela todos se callan. Parece el mismo ogro.
El sábado es día de mercado. Gisela va con su carro. Se acerca a una parada. Es una parada cara a la que nunca se acercó. Pero tienen las mandarinas de oferta y se acerca. Le atiende Manolo. Es un chico joven, moreno, alto, fuerte y sobretodo muy pero muy guapo. Su voz es muy dulce y penetra en la atormentada mujer. Gisela no sabe lo que le ha pasado pero ese chico la fascina. Lo mira hechizada. Gisela se va excitada. No deja de dar vueltas, pasa una y otra vez por esa parada. él lleva pantalones azules marino. De repente para ella es como si volviera a ser adolescente. Le quiere ver el trasero. Después de muchas vueltas se lo ve de lado. Se le marca un buen trasero, le gusta.
--la semana que viene vuelvo... se lo compraré todo a él... --dice ella que ya había acabado con la compra.
Finalmente piensa:
--no quiero esperar una semana más.
Así que con mucha naturalidad vuelve. Empieza a poner cosas sin dejar de mirarlo a él. En un momento que está parada pero mirando al guapísimo frutero, una señora, la madre de él, se acerca a ella y le pregunta si ya está. Rápidamente Gisela toma las bolsas y se va al lado en el que está él, está con las mandarinas y naranjas. Ya compró naranjas pero vuelve a comprar. Llena la bolsa hasta que él se gira. Ella le da la bolsa. Le da unas monedas y le toca la mano algo que le fascina. Le gusta. Se va feliz.
--¡¡que pedazo de hombre, menudo macizorro¡¡... --piensa excitada.
--¿¿qué es esto que me está pasando? --se pregunta aturdida.
Gisela se sorprende de volver a sentir después de tantos años. Pero le gusta.






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