Gisela confiesa todo su amor a Manolo a los pies del lecho que éste ha hecho en el suelo. Manolo duerme y jamás imaginaria que Gisela lo ama aún más que cuando se conocieron aunque eso es lo que quisiera. Gisela se sienta a sus pies lo mira.
--se ve tan dulce cuando duerme.
Suspira y llora:
--si él me amara, si quisiera intentarlo pero él sólo quiere estar a mi hijo y yo no puedo permitir que me use. Debí saberlo diez años atrás que a un hombre no se lo conquista en la cama, que me pueda acostar con él ni quiere decir que él me ame. A pesar de mi edad, de mis dos hijos. No sabía nada del amor.
A Gisela le cuesta mucho quedarse dormida, cuando ya se le cierran los ojos va a su cama y cae al instante. Manolo no tarda en despertarse. Se levanta desnudo y ahora es él quien se sienta a su lado en la cama:
--es mi castigo, haberte tenido y haberte perdido. Haberme dado cuenta tarde de lo mucho que te amo cuando ya no me quieres
Le duele mucho el desprecio que Gisela le mostró después de hacer el amor. Le acaricia el pelo mientras la mira con ternura:
--tú me amabas tanto y yo te usé. Me burlé de ti. Me iba a casar contigo pero en realidad no es lo que quería.
Manolo se lleva las manos a la cabeza recordando a esa mujer que lo amó de una manera loca, de una manera como sólo se ama la primera vez:
--¿porqué no me di cuenta antes de lo grande de tu amor?
Luego se entristece:
--aunque a lo mejor no era tan grande. A lo mejor sólo era un capricho como yo siempre pensé. No esperaba que me amaras durante todo este tiempo pero sí almenos me hubiera gustado que lo intentáramos. Pero me aborreces, te da asco hacer el amor conmigo...
Él sonríe pensando en todas las veces que Gisela antes lo provocó:
--fue mi culpa... mi culpa... Te tuviste que acostar con otro para que yo me diera cuenta de lo mucho que te amo.
El guapísimo exfrutero se seca sus lágrimas.
Gisela se despierta sin ni imaginar que Manolo se ha pasado un buen rato mirando mientras dormía. Oye una ducha. Manolo se está duchando en el baño que tiene la habitación. Como una esposa común Gisela se dirige hacía allá. Abre la puerta sigilosamente. Sonríe al ver que no ha puesto el cerrojo. Y se encuentra a su marido, al que ama y desea, desnudo. Sólo un transparente cristal los separa. Ella lo mira con amor y con mucha pasión. Piensa en ir hacia él. Cuando se dispone a desnudarse Manolo se da cuenta de la presencia de su esposa. No sabe bien a qué atenerse. Ve deseo en los ojos de ella pero no quiere que después lo humille. Se cubre su desnudez frontal con las manos.
--¡¡vete por favor¡¡ --dice él molesto.
A Gisela le sorprende mucho la reacción de él:
--eres mi esposo.
Él está muy dolido por el rechazo de ella y se muestra enfadado:
--¡pero no tu hombre, no quiero que me veas desnudo¡¡
--ya te he visto... y muchas veces --dice ella sonriendo.
--y te doy asco... ¡¡vete¡¡
Gisela lo desea:
--venga, que somos adultos, no tiene nada de malo que me quiera duchar contigo.
--¿¿a qué juegas??
--a nada, somos marido y mujer... una ducha juntos no implica nada...
–¿no que te doy asco?
--si pero es para ahorrar tiempo.
Manolo agarra una toalla y se cubre:
--¡¡pues dúchate tú, yo no tengo prisa¡¡
Y sale del cuarto dejando a su esposa frustrada. Manolo se va sofocado.
--Ella nunca me amó... sólo fui una diversión para ella... ¡¡sexo... es lo único que le importa, sexo¡¡
Manolo da un golpe en la pared con furia. Mientras Gisela sufre al pensar que Manolo no la quiere ni para pasar el rato. Cae en el suelo.
Llorando en la ducha recuerda esa vez que robó las llaves de su casa y casi lo viola en la ducha cuando no quería nada y se levanta. Se desnuda y decidida e irrumpe en el cuarto de él que está con los calzoncillos en la mano. Él la mira molesto.
–¿Y ahora qué quieres?
–!A ti!
Ella va a por todas y lo empuja y lo tira en la cama . Él traga saliva ya que parece que el tiempo se hubiera regresado y estuviera ante la Gisela de hace años.
–!Yo te amo y no me importa que me humilles. Usame como quieras. Te necesito!
Él está aturdido y ella no lo deja hablar. Le va acariciando la entrepierna.
–Gisela ¿A qué juegas? –jadea él.
Ella lo hace prisionero. Él sentado desnudo. Ella de rodillas. Sus caricias lo tienen retenido.
–Que odio que no me quieras pero ya no puedo fingir más, que yo te amo a ti, que quiero que me ames y que me abraces y si me ves como una puta pues me conformo con eso pero te necesito y te deseo. Nunca he amado como a ti y nadie me ha llenado como tú. Estoy desesperada por sentir ni que sean las migajas de tu amor.
Es una súplica desesperada de ella y él la mira conmovido. La acaricia. Iba a hablar pero no puede porque ella come de él. Con su arma viril en la boca de Gisela, Manolo se retuerce de placer y ella no respira. No para hasta que bebe de él. Y él disfruta ante una Gisela tan sumisa. Tan enamorada. Ella de rodillas. Él se acaba de venir y resopla.
–¿Ya estas mas tranquila?, ¿ya no me vas a violar?
Él habla con cariño. Ella se muestra coqueta:
–Bueno te prometo diez minutos. Hasta que se vuelva a levantar...
Él le guiña el ojo y besa sus manos. Es muy dulce con ella
-Ven. Tenemos que hablar de nosotros. Esto no puede seguir así.
Él le quiere confesar que la ama y ella no quiere oír que no la quiere y no lo deja hablar.
–Ya déjame hablar. Yo sé que te he fallado pero …
Él usa un tono tan fraternal que a ella le da miedo que la rechacé y no quiere que hable. Y al ver que ella va a hablar él le pone la manos en los labios y un te amo va a salir de la garganta.
Y al fin le va a decir que la ama pero el celular suena y suena. Él no lo quiere coger porque siente que si no le dice ahora que la ama no lo hará nunca. El bendito celular no calla y ella se pone nerviosa y es ella quien lo agarra y se lo tira encima.
–!Ya cogelo! –dice molesta
Los dos están muy frustrados. Él toma la llamada. Una llamada que a él lo deja pálido. Don Manuel se ha suicidado dejando una carta culpando a Gisela de su muerte y exigiendo a su hijo que jamás ame a esa mujerzuela como la llama. En la morgue Manolo se quiebra al descubrir el dolor y sufrimiento de su padre y todo lo que vivió en la carcel. Llora sangre y escupe todo su odio y todo su dolor contra Gisela a la que considera responsable de la muerte de su padre:
–!!en maldita hora entraste en nuestras vidas. Arruinaste la vida de mi pobre padre. No pudo superar lo que le hicieron. A mí padre lo violaron decenas de hombres y todo por tu falsa denuncia!
–!Lo pillaron. No me violó porque llegó la policía y por eso me salvé y a él le pasó lo que le pasó en la cárcel!
Él la mira con los ojos inyectados en sangre y lleno de odio.
–!Eres una guarra, vuelves locos a los hombros con sexo. Sexo y sexo. Volviste loco a mi padre y por tu culpa vivió un invierno y ahora está muerto!
Ella no puede lamentar la muerte de ese desgraciado pero sí el dolor de su amado. Trata de acariciarlo pero la rechaza con mucho odio.
–si hubiera estado tu padre en el mercado jamás me habría acercado a ti pero yo te amo
–!!No puedo creer en ti. Conmigo, con ese niño que te ha preñado, con mi padre y a saber con cuántos más te has portado como una guarra. Te odio. Me das asco. Ya no me interesas ni como puta!
Ella se rompe de dolor en su alma y se sienta. No puede creer que de nuevo todo se haya roto. Gisela estaba en el cielo pero ha caído de golpe al infierno. Manolo la deja sola y al irse se dice:
–por tus hijos. Por mi hijo seguiremos con esta falsa. No merecen una madre puta pero te quieren y no los quiero hacer sufrir pero besa el suelo donde piso pues eres una puta y yo te hice señora pero no me dirijas la palabra. Para ti estoy muerto.
Manolo se va destrozado a arreglar los trámites y deja a la mujer llorando enloquecida.
1 mes después...
Gisela está sola en casa. Sus hijos y su esposo no están. Le gusta ser una ama de casa de verdad, con un esposo al que ama. Siempre cuando está sola va a su cuarto y recoge las sábanas en las que ha dormido su esposo que están en el piso al igual que la ropa sucia de él que abraza con deseo:
--te amo Manolo. Sé que para ti sólo fui una diversión pero yo te amaré hasta el día que me muera.
Guarda las mantas en las que duerme Manolo con frustración porque nada desea más que dormir con él y sabe que eso no pasará. Luego mete la ropa de él en la lavadora. En el comedor hay una foto de la boda de ellos puesto según él para que Leandro no sospeche pero en realidad a los dos les encanta mirarla. Gisela contempla el que debió ser el momento más feliz de su vida o almenos uno de ellos pero se acaricia el vientre. El hecho que en su vientre lleva la huella de otro es la prueba que todo anda mal:
--tú me recuerdas mi vergüenza, por ti Manolo me humilló ya que se dió la oportunidad de hacer sentirse un heroe después de que me humillara con su abandono. Por ti soy su esposa... ¡¡bendito seas¡¡ Eres mi hijo y fui feliz con tu papá y te querré como a todos aunque esté sola.
Mira la foto:
--lo tengo a él, aunque no me ame, aunque me odie lo tengo a él...
Luego va a la cocina. En uno de los armarios de arriba escondida tiene una caja. Es su secreto. Están ahí esas fotos que le hizo a él en el mercado años atrás. Pegadas con celo por las veces que quiso romperlas. Las besa mientras recuerda cuando lo conoció, su primera vez, la boda, la noche de bodas. Las besa con amor y dolor. LLora.
Mientras Manolo se ha refugiado en casa de su amigo Nemesio. Los dos se abrazan.
--¿y a ti qué te pasa?¿porqué tan triste?
--lo contrario de ti, no sé si agobiarte con mis problemas. Se te ve muy feliz.
--lo soy, hoy me han dado una muy buena noticia, aunque no hablemos de mi.
--no tranquilo. me vendrá bien escuchar una buena noticia.
Nemesio está entusiasmado:
--voy a ser papá otra vez... Mi esposa está de nuevo embarazada.
Aunque se alegra por él, Manolo no puede evitar sentir envidia por la suerte de tu amigo:
--vaya, veo que la vida te sonríe. Me alegro por ti.
--¿y a ti qué te pasa?
--No sabes lo que me duele cada mañana cuando la veo, durmiendo en mi mismo cuarto pero tan separados.
--porqué tu quieres. Es que no no es normal que tengas una esposa sin que sea tu mujer y tampoco que no estés con otra.
--Yo no quiero otra... la quiero a ella...
--¡¡pues obligala¡ Tú me perdonarás pero tu esposa es una perdida y no es un sacrificio para ella acostarse con cualquier hombre…
--lo sé y eso me atormenta, me mata por dentro. Nunca podré olvidar que mi padre se mató por su culpa. Se folló a un niño de 16 años. Ella me ama pero...
Nemesio lo interrumpe:
--las mujeres como ella no aman a nadie. Nunca debiste enamorarte de esa cualquiera que seguro te pone los cuernos con cualquiera.
Manolo mira a su amigo muy herido:
--¡¡no¡¡¡ ¡¡Gisela no está conmigo pero tampoco con otro y me consta... de eso estoy seguro¡¡
--una mujer como ella no puede estar sin sexo.
--es que Gisela tampoco es como tú la pintas. A ti te rechazó. Es decir no está con cualquiera tampoco.
--Pues una mujer que se deja embarazar por un niño es peor de lo que yo la pinto y tú has caído en sus redes.
Manolo no sabe qué decir para defenderse. Sólo llora. No duda del amor de Gisela, de su deseo pero el dolor de su padre. Su último deseo suplicándole que nunca ame a esa mujer es algo que lo carcome por dentro.
Raúl y Mateo están desayunando juntos en una cafetería.
--No sé si era mejor estar con el abuelo o con estos dos. La tensión es irrespirable. Se nota que Manolo sólo se casó con mamá para ahorrarle a Leandro la vergüenza con la que tuvimos que crecer tú y yo...
--yo creo que ellos dos se quieren --Mateo.
Raúl se da cuenta que Mateo está distraído:
--¿y a ti que te pasa? ¿has vuelto a tener una de esas pesadillas?
Mateo hace que sí con la cabeza:
--es la culpa que no me deja vivir.
--Nunca me contaste lo que pasó... ¿qué es lo que no te deja vivir?
--la culpa por una venganza que nunca debió ser.
--yo nunca me arrepentiría por una venganza.
--¿te has vengado de alguien?¿de quien?
Raúl sonríe. El chico no imagina que Teresa está cerca con un papel busca su casa pero la cafetería está antes y está a punto de llegar hacía él. La madre de Juanma está muy sofocada.
--que suerte que pude averiguar su dirección. No puedo esperar a que él me busque, tiene que saber que estoy esperando un hijo que es suyo..
Teresa ve a los dos hermanos y se va acercando, Mateo no la conoce y Raúl no la ve y no sabe qué está cerca. Y aunque por dentro, a pesar de no reconocerlo, le duelen sus palabras porque siente algo Raúl se burla de Teresa:
--me estoy acostando con la madre de ese crío que se acostó con mamá. Si él se burló de mamá dejándola sola y preñada yo estoy haciendo lo mismo con la suya. La muy tonta de la vieja no sé cómo puede creer que alguien como yo la ame. Es pedazo de guarra. Me la follo todos los días y pincho los condones. Pronto la vieja tendrá un bastardo mío porque sé que hace años que su esposo no la toca
Mateo sí se da cuenta que Raúl siente odio por Teresa pero también amor, Teresa ha recibido con mucho impacto las palabras de Raúl..






















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