días después...
Manuela abre la puerta de su casa. Mateo entra a empujones:
--¡¡por fin encuentro a alguien¡¡¡¿¿dónde está su hijo?¿¿porqué dejó plantada a mi madre en el altar?
--mira, ellos sabrán sus cosas. Es mejor que no te metas.
Manuel sale en ese momento de la cocina y se enfrenta al adolescente:
--¡¡mira niño, esto es una casa decente y no hay sitio para un bastardo¡¡tu madre es una ramera que se acostó con el gato, mi hijo se dio cuenta que cualquiera puede ser el padre de su hijo¡¡tu madre se acuesta con tantos hombres que no sabe quién es el padre de los tres bastardos que le han hecho¡¡¡y así que vete que sólo eres un hijo de put...¡
Manuel no acaba la palabra porque Mateo lo tumba al suelo de un puñetazo:
--¡¡usted es una basura y me alegro que mi madre no forma parte de su familia¡¡
Mateo y Manuel se miran con rencor. Desde el suelo Manuel dice:
--¡¡vete con la mujerzuela de su madre¡¡
--Por favor... vete --suplica Manuela.
--¡¡ni por favor, que se vaya¡¡me da asco los hijos de mujeres regaladas¡¡
Mateo da una patada a Manuel, Manuela suplica a su marido que no provoque más al joven y le pide a Mateo que se largue. El chico los mira con rencor. Ella ha quedado impresionado por el guapo adolescente y le duele la dureza con la que él lo ha mirado. Cuando ya Mateo se ha ido, Manuel se levanta:
--¡maldito niño pero ahora mismo llamo a la policía y que lo manden al reformatorio¡¡claro... que se puede esperar de un hijo de mala madre¡¡
--tú vas a dejar en paz a esa gente. Tú le has provocado y lo que Manolo hizo no tiene perdón ¿¿donde está él?
--feliz y alejándose de esa cualquiera que le hizo creer que esperaba un hijo suyo.
--si pero...
--¡¡nada --dice Manuel interrumpiéndola-- si llama Manolo, no la mencionas¡¡tampoco dejes que él toque el tema¡¡
Manuela no queda muy tranquila y al día siguiente va a buscar a Gisela. Gisela se sorprende al verla.
--¿qué hace usted aquí?
--Necesito hablar contigo. Yo es que necesito entender porqué mi hijo te ha dejado plantada.
Gisela la mira sangrando:
--¿qué es lo que quiere señora? Es que la que tiene que entender soy yo, si él pensaba dejarme plantada porqué me ilusionó con la boda.
--bueno es que tu reputación, si no sabes quienes son los padres de tus hijos mayores... ¿Cómo mi hijo va a confiar en que él es el padre? Di la verdad... ¿no sabes quien es el padre de tu hijo, es eso no?
Gisela se siente tan mal que no duda en abofetear a Manuela:
--¿¿¡como se atreve?¡
Manuela se hace la ofendida:
--¡¡oye yo no tengo la culpa de tus actos, yo he venido aquí con la mejor de las intenciones para intentar ayudarte pero claro... ¿Qué se puede esperar de una mujer que no sabe quien es el padre de su hijo?
Gisela se deja llevar por la rabia y le dice:
--¿¿quiere que le diga quien es el padre de uno de mis hijos?¡¡¡porque uno le va a interesar y mucho¡¡
--¡¡a mi no me importa con quien te acuestes¡¡
Manuela ya se iba a ir pero Gisela la llama y dice:
--¡¡su marido, el padre de uno de mis hijos es su esposo¡¡
A la que lo ha dicho se ha arrepentido pero ya no hay marcha atrás. Manuela se gira con el rostro desencajado:
--¿¿qué dijiste?
--eso mismo. Y me hizo chantaje. Hace unos días. Dijo que si no me acostaba con él pondría a Manolo en mi contra así que tal vez por eso no se casó Manolo conmigo
--¿¿¡¡eres la amante de mi marido y mi hijo?¡¡¡
--No... a su marido no lo quiero no ver.
--¡¡¿¿que clase de mujer eres tú?¡¡¡acostarse con un hombre casado es de perdidas¡¡
--¡¡a mi no me ofenda... su marido me dijo que era viudo¡¡¡ él me engañó¡¡
--¡¡mentira... tú te le metiste por los ojos seguro¡¡
–!crea que lo quiera¡¡
Gisela se da la vuelta, ya da la conversación por acabada. Manuela la agarra del brazo y la zarandea:
--¿¿¿porqué mientes? ¡¡claro porque no has podido hacer creer a mi hijo que espera un hijo tuyo pues ahora quieres comprometer a mi marido¡¡
--¡¡yo ya he dicho la verdad pero su marido y su hijo son una basura, no es mi culpa y usted no es mejor ya que está casada con uno y parió al otro. Mejor ser una madre soltera que una madre que educa a sus hijos para que abusen de las mujeres y las abandonen embarazadas. Vergüenza debería darle ser la madre y la esposa de esos monstruos¡¡
Mateo llega en ese momento. Ninguna de las dos mujeres lo ven pero él oye como Manuela dice:
--¡¡eres una ramera. No sabes que feliz que mi hijo te haya dejado plantada por perdida¡¡
--¡¡¿¿cómo se atreve a ofender a mi madre?¡¡ ¡¡yo doy la cara por ella¡¡ –grita Mateo.
Gisela mira a su hijo asustada:
--hijo... ¿desde cuándo hace que estás ahí?
Manuela interrumpe la conversación:
--¡¡¿¿quieres que te diga porque le dije a tu madre ramera¡¡
--¡¡callase¡¡ --Gisela nervioso.
--¡¡No... acepta delante de tu hijo lo que me has dicho... ¡¡acepta que fuiste la amante de mi marido y que él es el padre de uno de tus bastardos¡¡
Esta confesión afecta mucho a Mateo y siente una rabia especial a Manuela la agarra del brazo y la echa a empujones:
--¡¡yo soy una señora, a mi me respetas¡¡
–ninguna mujer que permite que su esposo y su hijo abandonen a mujeres embarazadas es una señora que merece respeto!
A ella le duele mucho que ese joven que la hace estremecer la trata feo.
Mateo echa a esa mujer a la calle y le cierra la puertas en las narices.
--¡¡ahora tú y yo hablaremos¡¡ ¡¡¿¿quien es el hijo de ese Hombre?¿¿quien?
Gisela llora:
--yo estaba enamorada... ¡no pienses mal de mi¡¡ --dice con desesperación-- fue mi primera vez y yo nunca supe que él estaba casado...
--¿¿yo? ¡¡ese maldito es mi padre¡¡
--Lo siento hijo.
Mateo abraza a su madre:
--el que lo va a sentir va a ser él y su esposa también.
--Ya hijo, olvida a esa gente y que tu hermano no lo sepa.
Mateo le asegura a su madre que se alejará de esa gente y Raul no sabrá nada de lo ocurrido pero tiene una mirada de rencor y venganza en el rostro.
Por su lado Manuela se enfrenta a su marido y le cuenta lo que le dijo Manuela.
--¡¡Miente¡¡no le puedes hacer caso a esa perdido¡¡yo me muero antes de ser infiel¡¡¡es una cualquiera¡¡
--¡¡no lo negó delante de su hijo¡¡
--¡¡por qué madre e hijo son iguales¡¡¡si quieres que te diga la verdad, hace mucho esa mujer se me quiso regalar, ya era madre de los dos, se me ofrecía y por dinero¡¡
Manuela mira a su esposo con el rostro desencajado:
--¡¡entonces es verdad¡¡
--¡¡no... yo la rechacé...¡¡te lo juro por nuestro hijo¡
–!!júrame que no la buscaste en estos días para que sea tu amante!
Él se hace el ofendido.
–¡no puede ser que mi palabra valga menos que la de esa ramera¡¡¡Manolo no creyó en ella porque la conoce... No caigas tú en esa trampa¡¡
Manuela abraza a su marido con desesperación:
--si es verdad me muero.
--no lo es --dice él con mirada de odio-- y alejate de ella y a Manolo no le digas nada. él no debe volver, no debe casarse con esa cualquiera.
--claro que no ¡¡Dios nos libre¡¡
Aunque está furioso con Gisela a Manuel le tranquiliza el saber que su esposa está ahora de su lado. Y además aumenta su deseo de poseer de nuevo a esa mujer.
Manuela está sola en su casa. La soledad se le echa encima. Aunque quiere creer en su marido las palabras de Gisela retumban en sus oídos.
--¡no... no¡¡no dejes que esa cualquiera acabe con tu felicidad¡¡
Manuela sonríe con amargura:
--felicidad... hum... Tienes que reconocer que al lado de Manuel no has sido precisamente feliz.
De repente suena el timbre. Alguien le trae un ramo de flores.
--que detalle de mi Manuel --dice oliendo las flores-- ha sido para demostrarme que me quiere y que nada de lo que dijo esa cualquiera es verdad.
La mujer lee una tarjeta, hay una poesía de amor que la estremece.
--no sabía que mi Manuel era tan romántico.
Pero al llegar al final se queda boquiabierta: "-deja a tu marido, no te merece... si supieras como me gustas y deseo que estés en mis brazos..."
Manuela rompe esa tarjeta asustada:
--¡¡un admirador secreto¡¡¡no puede ser¡¡
Para que no vea las flores su marido las tira. Aunque se queda una. Trata de olvidar el asunto pero no hace más que suspirar oliendo esa rosa y pensar y tratar de imaginarse cómo será el hombre que le ha enviado esas flores.
Se sobresalta cuando llaman al teléfono. Ella estaba sobre la cama con una rosa.
--¿será él?
--mamá... --Es Manolo.
--hijo... ¿dónde estás?
Se oye la voz de Marta:
--dile que nos casamos esta mañana.
Manuela está sorprendida. Manolo no se ve feliz.










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