Mateo calma la tensión entre Germán y Manolo. Es muy simpático con Manolo.
--pasa, pasa. Yo soy Mateo el hijo mayor de Gisela.
y mientras que Mateo trata a Manolo como un amigo de su clase, Raúl mira al hombre con dureza. Germán agarra del brazo a su hija y dice arrastrándola al interior de la casa:
--¿¡que es todo esto?¡
A pesar de todo el susto que tiene encima, Manolo traga saliva y dice:
--Gisela y yo estamos esperando un hijo.
Mateo y Raúl están boquiabiertos. La reacción de Germán no se hace esperar y da a su hija una monumental bofetada a la vez que la tacha de zorra, ramera, prostituta. Manolo se pone delante de la chica y le dice al hombre:
--¡¡no vuelve a ponerle la mano encima a la madre de mi hijo¡¡
Germán tiene el rostro desencajado por la rabia.
--¡¡te voy a matar imbécil¡¡
Germán se quiere lanzar al cuello de Manolo pero esta vez es Mateo quien se lo impide. El adolescente agarra del brazo a su enloquecido abuelo.
--¡¡no te metas, no seas entrometido ya que aún vas a pagar tú los platos rotos¡¡ --Germán a su nieto.
--¡¡es que así no se arreglan las cosas, un hijo es siempre un motivo de alegría, a mi me hace mucha ilusión tener un hermanito¡¡ --dice Mateo mirando con cariño a su mamá.
La reacción del chico calma a la pareja. Germán está como loco. LLorando de rabia, Raúl dice:
--en el colegio tenían razón... ¡¡soy un hijo de puta¡¡
Gisela trata de acariciar a su hijo pero este le escupe:
--¡te odio¡¡
Raúl se va corriendo a su cuarto. Gisela lo quiere seguir.
--ya voy yo mamá. --dice Mateo tranquilizándola.
Mateo va tras su hermano. Gisela llora en brazos de Manolo que desearía que nada de esto estuviera pasando.
--¡¡mira lo que has hecho¡¡¡es que no me puedo creer que no aprendas¡¡¡me tendré que resignar a que mi hija sea una zorra que no le importa el sufrimiento de tus hijos¡¡¡Tres bastardos¡¡Tres¡¡Eres un castigo de Dios¡ni es que la peor de las putas es tan estúpida¡¡Si tu madre levantaría la cabeza se volvería a morir al ver a su hija convertida en una ramera¡¡
Gisela solo llora:
--sólo soy una mujer enamorada... --se defiende entre sollozos.
--¡¡eres una perra, que sólo sirve para que los hombres se diviertan contigo¡¡nunca un hombre va a responder por una mujer como tú¡¡¡
Gisela mira a Manolo con angustia y él desearía poder hacer como los otros hombres pero llevado por el compromiso y la compasión, Manolo dice:
--si estoy aquí es porque doy la cara... yo estoy dispuesto a casarme con su hija... ¡¡he venido aquí a pedirle la mano de Gisela¡¡
Gisela abraza a su amado llorando. Esto le parece un sueño. La cara de Manolo no demuestra alegría y crea desconfianza en Germán:
--¿estás hablando en serio o lo dices para que no lo mate?
Manolo saca su billetera y deja su documentación en manos de Germán:
--cuando usted quiera nos casamos.
--¡¡de acuerdo, mañana mismo habla con el cura del barrio y se casen este mismo mes¡¡
Gisela está feliz.
--¿tan pronto? --dice Manolo.
--¡¡¡algún problema¡?? --Germán como loco.
--No, claro que no.
Gisela abraza a Manolo no se da cuenta de su cara de funeral.
--¡¡pero esto me lo quedo yo --dice Germán sobre la documentación del chico-- hasta que ya estén preparados todos los papeles de la boda¡¡¡y mañana quiero que vengan tus padres para hacerlo oficial, yo en la mañana ya habré hablado con el cura y le hablaré de las fechas. tú habla con tus padres, necesitamos tus papeles en seguida, si puedes comenzar mañana mejor¡
Para Gisela todo es un sueño no se da cuenta que sólo ella es feliz. Mira al guapo frutero como a un héroe. Mientras Germán se queda muerto de la rabia tomándose una copa, Gisela acompaña a Manolo hasta la puerta.
--gracias, no te puedo decir más --dice ella besándole la mano de rodillas.
A pesar de estar muy abrumado por todo lo que está pasando, Manolo trata de mostrarse cariñoso con Gisela:
--tú estate tranquila, todo saldrá bien.
Gisela lo mira ilusionada:
--¿de verdad nos vamos a casar?
Más que nunca Manolo se da cuenta que la mujer está enamorada de él y fuerza una sonrisa:
--si, enseguida que podamos.
Gisela lo abraza. Él le da un beso en la frente y se va. Ella queda feliz, él cuando ella ya no lo ve no puede evitar un rostro angustiado. No la ama pero le nace protegerla. No separarse de ella.
Por su lado, Marta sale llorando de casa de Manolo y en la puerta se encuentra con Nemesio que la mira burlón:
--¿ya sabes que tu novio te ha dejado plantada no?
Marta lo abofetea y él la besa. Ella lo abofetea y él la vuelve a besar. Y ella llevada por la rabia responde y él la hace entrar y lo precipita todo antes que ella se arrepienta.
Gisela entra al cuarto de sus hijos. Raúl, sobre la cama, se da la vuelta para no mirar a su madre. Mateo que estaba sobre la cama de su hermano da un salto y se acerca a su madre.
--¿¿que pasó?
--me caso con Manolo.
Mateo abraza a su madre:
--¡¡me alegro mucho por ti¡ Se ve un buen tipo.
Gisela se acerca a Raúl:
--hijo, por favor... entiéndeme.
Gisela acaricia a su hijo pero éste la mira con odio y dice:
--¡¡porque no puedes hacer las cosas bien¡¡porque¡¡?
Raúl se va corriendo. Mateo lo sigue. Hace lo posible por calmar a su hermano y que no se ponga en contra de su madre. Gisela se siente extraña: embarazada, prometida a Manolo, con Mateo a su favor y Raúl y su padre odiándola.
Marta se ha dejado llevar y se ha acostado con Nemesio. Luego se arrepiente. Mientras él queda desnudo en la cama muy satisfecho ella está furiosa.
--¡¡eres un patán...¡¡te has aprovechado de mi dolor¡¡
Burlón él dice:
--yo no tengo la culpa que tú seas una ofrecida, tú te me has regalado por el gusto de hacerlo.
Marta desea matarlo pero también desea huir de ese lugar:
--¡¡no te quiero volver a ver¡¡
Nemesio se ríe:
--pero si ya nos acostamos ¡¡yo para que te quiero volver a ver¡¡
Marta se va del cuarto a medio vestir. Nemesio se levanta desnudo y le dice:
--y será mejor que te calmes, con lo que te quiere la madre de Manolo imagina la cara que va a poner si sabe que te me has regalado a las primeras de cambio.
Marta se va dando un portazo y mientras Nemesio goza su triunfo, Marta llora. Se siente culpable por haberse dejado llevar por la rabia y haberse entregado a otro hombre.
--¡¡maldita Gisela¡¡no te vas a salir con la tuya¡¡no¡¡
Cuando Manolo llega a su casa se encuentra a su madre llorando y su padre furioso que lo golpea:
--¿¿¿cómo nos has hecho esto?¡¡¿cómo has permitido que una ramera te atrape con un hijo?¡¡¡cómo¡¡¡¡¡¿¿cómo has podido cambiar una cualquiera por una chica tan buena como Marta¡¡?
Manolo solo llora. Manuela lo abraza.
--hijo... ¿que has hecho con tu vida?
--yo no quiero dejar a Marta, mamá pero me tengo que casar con Gisela. No puede comportarme como esos hombres que abandonan a sus hijos.
Manuela trata de calmar a su hijo, Manuel padre está nervioso. No le gusta el tema ese de hombres que abandonan a mujeres embarazadas.
Al día siguiente y a pesar que Manuel padre no quiere, el hombre acompaña a su esposa y a su hijo a pedir la mano de Gisela. Gisela ya los espera con sus hijos. Raúl a la fuerza. Es Germán quien los recibe. Gisela se acerca a Manolo.
--a mi madre ya la conoces, te presento a mi padre.--Manolo.
Manuel va a dar un beso a la mujer como si tal cosa pero Gisela lo mira con el rostro desencajado:
–!¿tú?!
Nadie entiende nada, Gisela mira horrorizada a Manuel, a su hijo Mateo.
--¡¡no puede ser¡¡ --dice ella antes de desmayarse para sorpresa de todos.

















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