sábado, 15 de agosto de 2026

capitulo 16






Manolo no deja de protestar y tratar de luchar contra las caricias de Gisela hasta que esta traga la herramienta de él y entonces ya nada se puede parar. Él le aprieta la cabeza un rato. Es algo que Marta no le ha dejado hacer pero Gisela no protesta aunque casi se ahoga y él no tarda en venirse. Se quedan los dos en el suelo. Él está satisfecho y excitado. Le gusta mucho como lo mira. Nunca nadie lo miró con esa devoción. Él está excitado y no tiene nada que decir y ella lo mira como si fuera un sueño. Le parece un sueño estar con él. Sólo lo mira y lo acaricia con una devoción inmensa y las caricias de ella hacen que él joven no tarde en entrar de nuevo en calor. Ahí mismo hacen el amor con furia y una pasión desesperada. Gisela disfruta como nunca feliz de haber logrado deshacer el muro de hielo que el guapo frutero habría construido a su alrededor. Cuando él ya está satisfecho los dos se levantan, él la mira pícaro. Se ve contento y eso la tranquiliza. Cierra el grifo de la ducha que ha estado corriendo agua todo ese rato y le pasa a Gisela una toalla para que se seque. Luego ella le pasa esa misma toalla. Ella lo mira excitada. La pareja no se deja de sonreír y mirarse con intensidad. Él la toma de la mano:

--ven, luego ya limpiaré todo este desastre. vamos a mi habitación.

Él agarra la ropa de ella. Van hasta el cuarto. Manolo deja la ropa en la cama:

--vístete --dice mientras él se viste.




El guapo Manolo se pone el calzoncillos y con los pantalones en la mano le dice:

--estas loca... Nunca pensé que llegaras tan lejos...

Ella lo mira enamorada:

--estoy loca pero por ti.

--pero es que ya no eres una cría, si fueras una adolescente...

--ya sé que soy mayor que tú, pero tú me has rejuvenecido.

--no lo digo porque seas mayor que yo pero es que... en fin... ¿como has entrado...?

Ella pone cara traviesa:

--le robé las llaves a tu madre... 

Manolo no da crédito a lo que oye:

--¿¿cómo?

--hice que me mareé y se las robé.

Manolo resopla, se ha sacado un peso de encima. Ella no entiende porque de repente se puso tan contento:

--¡¡entonces era eso... no te mareaste... mi madre cree que estás embarazada¡¡ ¡Ella piensa que es de Nemesio, no sabe que tú y yo tuvimos lo nuestro¡¡

--no claro que no¡¡sólo me faltaba eso, estar embarazada¡¡ aunque si lo fuera sería tuyo nunca tuve nada con Nemesio. Me acerqué a él para darte celos.

--él me contó pues que bueno  pero debimos cuidarnos. Ponerme condón... pero ¿tú no te cuidas no?

--es que me pilló de sorpresa. Hace mucho que no estaba con un hombre.

–¿de veras?

--sí... desde que me embaracé mi segundo hijo que ahora tiene 12 años.

Ella tiene miedo que él la rechace pero quiere que la ame como es. Manolo se ha quedado sorprendido:

--¿tienes dos hijos?¿eres divorciada?

Ella agacha la cabeza:

--Soy soltera, no quiero que pienses que soy una cualquiera. Tú eres el tercer hombre con el que estoy. Me engañaron y tengo un hijo de 15 y otro de 12. 

Manolo se ha quedado muy impactado. Gisela lo acaricia:

--pero tú eres muy especial para mi, te juro que que creí que el amor ya no era para ti y me enamoré y ese amor que siente por ti me volví loca ¡¡pero no soy así con otro hombre¡¡

Aunque le despierta ternura lo que le dice él se ha dejado llevar por el deseo y Manolo se siente ahora incómodo:

--¿cómo haces estas cosas? No eres una niña.  

Gisela agacha la cabeza y acepta el regaño como su fuera una niña. Manolo la mira conmovido:

--bueno, tampoco es todo culpa tuya. Yo te metí en mi vida pero tienes que portarte bien. No puedes meterte en casa de la gente como ahora.¡no puedes ir así por la vida¡¡

Gisela lo mira con desesperación:

--¡¡yo nunca había hecho algo así, lo que pasa es que no sabía cómo acercarme a ti¡¡

--bueno... ahora dame las llaves...

Gisela hace que no con la cabeza:

--no seas mala --dice él regañón pero mirándola con dulzura-- además tampoco te va a servir de nada, mañana mi madre hará cambiar la cerradura.

Gisela se acerca a su bolso y le da las llaves. Él se siente más tranquilo al ver que sí se puede razonar con ella.  Ella lo mira asustada:

--¿y ahora?¿me vas a volver a tratar feo? ¿no me vas a hablar? Yo no te pido nada pero almenos saber lo que piensas, hablar contigo, que si no novios podamos ser amigos.

Manolo la toma de la mano, siente su amor y eso le produce ternura. Manolo se siente culpable por haberla ofendido cuando el que actuó mal es él ya que ella sí es una persona libre pero no se atreve a decir que está comprometido y es que no la quiere perder. Aunque se siente culpable no quiere dejar a Gisela pero tampoco a Marta. Quiere tener claro sus sentimientos.

--perdóname, siento haberte tratado mal. Es que yo no estoy acostumbrado a que una mujer pues se me presente de la manera que tú lo has hecho.

Gisela está desesperada:

--¡yo te juro que nunca hice estas cosas para otro, solo contigo¡¡Y con tu amigo... era para darte celos y poder entrar a tu edificio sino nunca le habría podido robar las llaves a tu madre y ahora no estaría aquí¡¡¡yo te amo a ti, nunca he querido a nadie como a ti¡¡Me enamoré nada más verte¡¡

Manolo la toma de la mano con dulzura y hace que se siente en la cama. Él se sienta a su lado. No se atreve a decirle que la que la está engañando es él, que tiene novia.

--debes entender que no podemos seguir con esto.

--¿por qué?¿es que soy poco para ti?

--no, yo no soy el hombre que tú necesitas. Tu necesitas un hombre maduro y responsable que pueda sacar la cara por ti y tu familia.

--¡¡pero yo te quiero a ti¡¡ --dice ella acariciándolo con desesperación.

--tienes un hijo 5 años menor que yo.

Gisela lo abraza:

--¡¡no me eches de tu vida, yo estaré a tu lado como lo que tú quieras... sin compromiso... ahora que he sido tan feliz... ¡¡no me hagas vivir sin ti¡¡

–¿siempre eres tan cabezota?

--Sólo contigo porque eres, después de mis hijos, lo que más quiero y no te quiero perder.

Él la mira sin saber cómo sacársela de encima y tampoco está seguro que quiere sacársela de encima pero no se siente preparado como para corresponder a sus sentimientos.

--¿me quieres?











Él se levanta de la cama, empieza a dar vueltas tanto literalmente como verbalmente. Habla y habla pero no dice nada. Gisela se levanta, se pone frente a él:

--no me iré de aquí sin que me digas si me quieres. ¿o es que no sientes nada por mi? no te gusto ni un poco.

Siente deseo y mucho pero eso no se lo quiere decir, no así.

--si, siento... siento mucho.

Gisela lo abraza muy contenta:

--¡¡yo sabía, yo sabía que tú me querías como yo¡

Él la mira y aunque no está enamorado de ella como ella de él sus ojos si desprenden mucha ternura.

--¡qué feliz que soy¡ --sigue diciendo ella.

--pero aunque siento cosas por ti no podemos tener el tipo de relación que tu necesitas --dice él.

--¡¡claro que sí podemos, yo sólo quiero estar a tu lado y aceptaré lo que sea¡ !no te exijo un compromiso!

Manolo tiene tentaciones de decirle que solo quiere ser su amante y es que lo que desea es acostarse con ella hasta que logre sacársela de la cabeza y volver con Marta. Pero siente culpa al ver que ella sí lo quiere de verdad y no se atreve a decirle nada:

--¿y Nemesio? él es mi amigo.

--¡¡yo a ti te quiero y sé que fue una locura pero Nemesio fue una manera de llegar a ti. Yo venía cada día y a escondidas te miraba y por eso supe que él era tu vecino y sólo por eso me acerqué a él.

Y saca los prismáticos con los que la espiaba y él no da crédito.

--Eres una cabraloca, ¿cómo haces estas cosas? --dice él.

--porque te me has metido dentro y no tenerte es como matarme. Te necesito para vivir.

Manolo está seguro que no le conviene seguir con ella, que cuantas más veces se vean será peor pero Gisela  no parece aceptar un no como respuesta.  Gisela lo abraza, quiere besarlo, quiere estar con él. Él se aparta de ella:

--es mejor que te vayas a tu casa y seas juiciosa. Ni que sea por tus hijos, a ellos no les gustaría verte comportarte como una chica de su edad...

Gisela lo besa y lo abraza:

--¿pero no me vas a dejar no? --dice con angustia.

--primero tienes que hablar con Nemesio pero no le digas que estás conmigo, por favor.

--haré lo que tu digas.

--pues vete y no hagas ninguna locura de las tuya.

--te lo prometo.

--jurame que hasta el sábado no te vas a acercar a mi, no quiero que vengas a mi barrio. El sábado me vienes a ver en la parada pero no dices ni haces nada que me comprometa. 

--¿y entonces? Ni te puedo besar? eso no me gusta.

--Yo el sábado te busco en tu casa.

--esa no es mi casa. Es casa de una amiga, te mentí, lo hice para estar a solas contigo

--eres incorregible --dice con una sonrisa.

--está bien si me aseguras que el sábado estaremos solo yo te juro que no te vea antes aunque me muera de ganas. Mientras miraré las fotos que te hice a escondidas.

Manolo se ríe.

–¿Eso también? Eres una acosadora. ¿Y con tus ex no eras así?

–es que ellos eran mayores. Me usaron y me tiraron embarazada. No sé cómo llegar a un chico. Nunca me había pasado. Nunca he tenido novio. No sé qué hacer.

Él la mira con cariño:

–vale, ¿Me promete que harás lo que te diga?

Ella levanta su mano.

–te lo juro.

–pues no hagas nada. Eres una clienta más. Me tratas como si no pasara nada y yo te busco.

Ella lo promete. Manolo se queda más tranquilo. Se vuelven a besar y ella se engancha a él y es que no se quiere ir. Él sonríe:

--sé buena, me lo has prometido. 

Finalmente ella se da por vencida y le pide un último beso. Él la acompaña hasta la puerta y él ya está apunto de cerrar la puerta cuando ella le pide otro.

--vete ya --dice sonriendo.

Pero le da el beso, luego ella se va feliz y él se queda preocupado.






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