La cena es tensa en casa de don Germán, el hombre siempre está ajeno a todo y nadie le dice nada. Lo que ya no es tan normal que los dos hijos mayores de Gisela miren a su madre con cierto recelo. La mujer está tan feliz que no se da cuenta. Leandro si es cariñoso con su mamá y ella lo trata amorosamente. No se da cuenta de las miradas de su dos hijos. Después los dos hermanos están solos en el dormitorio (hay una litera y una cama individual):
--a ti que te pasa con mamá.. --Mateo.
--¡¡a mi nada¡¡ --dice Raúl furioso y sin poder sacarse de la mente el que su madre ha hecho el amor con un chico menor que ellos.
--yo te conozco y sé que traes algo.
--¿y tú? --Raúl.
–¿cómo? --Mateo.
--miras a mamá como si estuvieras enojado con ella.
--No sé de qué me estás hablando.
--¡¡pues yo sí sé porque estoy enojado con ella¡¡¡Mamá es una cualquiera¡¡Nosotros somos la prueba de eso, todos los que nos llamaron hijos de puta tenían toda la razón y no sabes que coraje saber que mi madre no sólo no se respeta a ella sino que no nos respecta a nosotros¡¡ --Raúl.
Aunque le duele no poder defender a su madre, Mateo no dice nada y eso llama la atención a Raúl ya que antes por menos lo hubiera golpeado:
--tu lo sabes ¿verdad? ¿tú sabes que mamá se acuesta con un crío de 17 años?
--bueno... Le gusta pero ¡¡hace cuatro días que lo conoce, yo no creo que...¡
Raúl lo interrumpe:
--¡¡te equivocas, yo escuché claramente como mamá le contaba a Daniela que se acostó con él¡¡
Mateo mira a su hermano con el rostro desencajado:
--¿un momento?¿tú también te acuestas con Daniela?
--¿de qué hablas? ¿cómo que también?
--hace diez años que me la tiro y por eso yo oí cuando mamá le confesó que le gustaba ese frutero. Nos interrumpió cuando lo hacíamos y yo escondido la escuché. --Mateo.
Raúl da un golpe a la pared furioso:
--¡¡todas las mujeres son unas perdidas de lo peor¡¡¡Yo también me estaba acostando con Daniela cuando llegó mamá y le contó de sus cochinadas¡¡ ¡¡No sabes que asco sentí al saber que mi mamá se había acostado con un niño que podía ser su hijo y se gastó una fortuna para eso. Es como si le hubiera pagado a un puto!
Raúl explica a Mateo todo lo que ocurrió:
–!mamá enloqueció, es peor de lo que pensé! –dice Mateo.
–Quería salir y gritar que es una ramera de lo peor pero no sé que le podía decir si yo estaba desnudo después de tirarme a la cualquiera de su amiga, la muy perra me estrenó. ¿a ti también también te estrenó verdad?
El mayor de los dos hermanos hace que no con la cabeza aunque con un brillo de tristeza. Mateo pone la mano en los hombros de su hermano, la mira fraternalmente:
--quién lo iba a decir... tú y yo nunca nos llevamos bien, nunca compartimos nada y ahora resulta que los dos nos estabas acostando con la misma mujer.
Raúl está furioso:
--¡¡me va a oir, esto no se va a quedar así¡¡¡Esas dos cualquiera van a saber que no pueden hacer lo que se les pegue la gana¡¡
Raúl está furioso, Mateo lo que está sorprendido:
--los dos nos acostamos con la misma mujer, a los dos casi nos sorprende nuestra madre en plena faena y por culpa de esos los dos descubrimos sus planes. Esto sí es una coincidencia.
Mateo sonríe, Raúl está cada vez más furioso:
--¡¡no sé dónde le ves la gracia¡¡¡Los dos nos follamos por años a la misma mujer que se mostraba como una tia¡¡¿eso te parece divertido? ¡¡pues no le veo la gracia.
--pues la tiene. Desde luego ella sí que sabe disfrutar de su cuerpo.
--¡¡es una guarra¡¡
--Tú tienes tu novia.
--¡¡ella sí es decente, ella se hace respetar¡¡
--pues eso es a lo que me refiero. ni tú ni yo queremos nada serio con Daniela. Los dos sólo nos divertimos... ¿entonces, cual es el problema?
--¡¡que se ríe de nosotros¡
--bueno pues ríamonos nosotros de ella. A partir de ahora nos la tiramos sabiendo que se la tira el otro pero le hacemos creer que no sabemos nada.
--¡¡Yo no voy a quedar como un tonto, ahora mismo tú y yo vamos le decimos sus verdades¡¡ –Mateo.
--Yo no le pienso decir nada porque me va genial tener una mujer con la que poder desahogarme sin ofrecerle nada... ¿¡crees que encontraríamos otra mujer que nos dé lo que ella nos da sin compromiso?¡ Mateo no vamos en serio, pues deja que crea que me engaña… –Raul.
--¿y con mamá?¿qué hacemos?
--No le podemos hacer un escándalo..El abuelo es capaz de echarnos a la calle y piensa en Leandro.
--¿¿¿¡y vamos a dejar que ese crío abuse de ella?¡
--Yo creo que sea precisamente ese chico el que abuse de ella… –Mateo.
Raúl se golpee los puños con rabia:
--¡¡sí, ya oí que se estrenó con nuestra madre y le costó un dineral¡¡¡pues yo le voy a dar una paliza para que sepa que mamá tiene quien responda por ella¡
Mateo trata de calmar a su hermano:
--¡¡no podemos decir nada sin que se descubra lo de Daniela y entonces vamos a perder nosotros más¡¡
Lleno de rabia Raú dice:
--tienes razón, yo sabré darle a ese imbécil dónde más le duele.
--¿¿qué es lo que vas a hacer?
--¡¡ya lo verás¡¡
Raúl está furioso. Mateo se queda preocupado. Por su mente pasa el doloroso recuerdo de cuando por vengarse de Manolo se acostó con la mujer de su propio padre. Recuerda ese momento con tristeza y emoción:
--mi primera vez.Ella fue mi primera vez.
Se lleva las manos al pecho con un fuerte dolor en su alma.
--Manuela... ¿qué será de ella? ¿seguirá con ese maldito después que saliera de la cárcel? ¡¡mi padre¡¡¡¡lo odio¡¡
Una lágrima asoma por sus mejillas recordando a Manuela.
En su delirio, Manolo llama a Gisela. De repente abre los ojos. Está muy débil. Hay una enfermera a su lado.
--bienvenido a la vida.
--¿qué me pasó? --pregunta él aturdido.
--tuvo un accidente muy grave, lleva dos días en coma.
--¿y sabe cómo están mi madre y mi esposa? Las dos mujeres que me acompañaban.
--lo siento, las dos murieron.
Manolo sufre un gran impacto.
--¡¡no, no...¡¡mi mamá no¡¡No¡¡
Manolo llora sangre y la enfermera no sabe cómo calmarlo.
Y llegó el sábado, Gisela llega y se queda mirando a Juanma. Éste está en un rincón del puesto. Está de lado, lleva ropa de deporte muy estrecha. Se le ve un buen trasero. El tierno cuerpo de él la enloquece. Lo mira deseando saborearlo otra vez y siempre. Ella toma unos caquis y lo mira. La madre del joven le dice:
--las nectarinas a un euro a quien las quiera...
Y entonces Gisela va hacia las nectarinas que están al lado de él. Ella le muestra los caquis para guardarlos en el carro:
--espera que te los pongo en una bolsa --le dice muy simpático.
Y va a poner nectarinas.
--espero que te doy una bolsa grande.
Y luego se la pesa:
--muchas gracias.
Y ella está esperando que le diga algo:
--¿No quieres limones, pepinos, pimientos? Una bolsa un euro...
Ella lo mira un poco triste ya que no era eso lo que esperaba que le dijera. Hace que no con la cabeza.
--¿no quieres nada más?...
--no. Ya compré de todo la semana pasada.
--pues 3 euros.
Ella esperaba una reacción de él pero se comporta como sino pasara nada. Ve que vende participaciones de lotería y le pregunta sobre eso:
--es de la asociación de vecinos de mi barrio... son participaciones de 5 euros y se juega 4,50.
--pues a ver si me das suerte --le dice ella quedándose un décimo.
A ella le gusta saber cuál es el barrio del chico. Compra la participación para tenerlo contento.
Juanma ve que su madre está atendiendo a una cliente y susurra a Gisela al oído:
--esperaba en tu casa... al rato… sólo podré un momento.
Él le guiña el ojo. Los dos se devoran con los ojos y Gisela se va feliz de la vida. No se da cuenta que Raúl la ha estado siguiendo y mira lleno de odio a ese joven que se acuesta con su madre.
La espera a Gisela se le hace eterna. Daniela le deja la casa a ella sola y Gisela espera ansiosa y cuando por fin llega el chico no llegan al dormitorio. Se devoran como locos y hacen el amor en el sofá. Raúl los ha visto entrar:
--vas a llorar sangre, imbécil. Ojo por ojo…
Juanma y Gisela el uno del cuerpo del otro. A ella le encanta ese chico. Es un chico guapísimo.
--pareces un dios griego.
Su belleza y su juventud la tienen loco. Acaricia y lame cada rincón de ese cuerpo. Disfruta mucho al saber que está profanando ese cuerpo. Que llega a rincones donde nunca nadie llegó. Él si había tenido ningún rollo pero ninguna tan servicial como Gisela que se comporta muy sumisa.
--¿Y te gusta por detrás?--jadea él.
-mi cuerpo es tuyo ... Tómame como quieras...
Y Juanma disfruta con él cuerpo de esa mujer que se le ofrece sin límites ni compromisos. El chico es torpe y la lástima pero ella lo anima a que siga. Quiere que sea feliz. Su entrega a él es incondicional y él está encantado. No sabe hasta cuando podrá disfrutar de esa mujer que se le ofrece como un regalo pero lo piensa aprovechar.
Raul llega al mercado y regala una rosa a la madre de Juanma, Teresa:
--flor para otra flor... aunque usted es infinitamente más bella...
El joven muestra su sonrisa más seductora y la mujer lo mira sorprendida pero fascinada. Él le guiña el ojo.Raúl le coquetea a una sorprendida Teresa. Hace una buena compra y al darle el dinero a ella le toca la mano y le guiña el ojo muy sensualmente. La mujer nunca había sentido algo así. No entiende lo que le ha pasado pero ese joven ha roto algo en ella. Raúl se da cuenta y disfruta de su victoria:
--¡¡esta cualquiera va a caer más pronto de lo que pensó¡¡¡si ese imbécil pensó que se podría acostar con mi madre sin recibir consecuencias se equivoca pues yo me pienso acostar con la suya y no sé que intenciones tenga ése pero yo voy a humillar a la ramera de su madre, todo el mundo va a saber la clase de madre que tiene¡¡
Los ojos de Raúl están encendidos por el odio.






























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