Manolo no se atreve a enfrentar a Gisela y solo le dice:
--no hablemos de eso.
--¿que pasa?¿es que la quieres a ella?
--No es eso. Es un amor de niños. Nunca fue un enamoramiento. Es que me siento comprometido con Marta... he sido el primero, el único.
Gisela lo mira molesta:
--¿¡me estas llamando cualquiera?¡
--No claro que no, yo no te he reprochado nada.
--¡¡yo te daré un hijo¡¡
Aunque se siente incómodo por el escándalo de su ex y ahora de Gisela, Manolo es paciente:
--y yo me casaré contigo... el resto no me importa.
--¿pero me quieres?
Manolo sabe cómo hacerla callar, en casa de Daniela hacen el amor y a ella se le olvida todo. Después de haberse desahogado él se siente más tranquilo. Gisela es el sueño de cualquier hombre soltero. Se entrega con devoción y le cumple todas las fantasías que nunca Marta le quiso cumplir. A Gisela no le importa si sólo son unos minutos lo justo para dejar satisfecho al hombre. Gisela nunca tiene un no para Manolo. Con Marta Manolo tenía el noviazgo que todos esperaban pero nunca se sintió tan hombre como con Gisela. En el sexo él se siente pleno. Es la mujer perfecta para él pero sin que hubiera un compromiso...
Gisela venía de la compra. Una voz la paraliza justo cuando está en una calle sin gente.
–!tú y tenemos que hablar!
Es Manuel. Gisela corre pero él la atrapa. La acorrala contra la pared.
–no huyas que eras sólo una niña cuanto ya te me regalaste. Me regalaste la virginidad y me diste un bastardos.
Gisela está muy asustado y siente asco de las manos de ese hombre que la toca por todos lados. Su mirada lasciva. Su aliento la hace vomitar. Ella va a gritar pero él le pone la mano en su boca. Ella es prisionero de esa masa de carne que la besa y magrea lascivamente:
–así quieta. Cómo la guarra que eres. Vas a gozar tú más que yo, perra.
Ella llora mientras él mete su mano bajo la falda de ella y se desabrocha los pantalones. Gisela siente náuseas. Cuando nota la mano del hombre tocar su sexo puede librarse de ese amasijo de carne dándole una patada ahí. Derriba a esa montaña de carne que cae en el suelo retorciéndose de dolor y maldiciendo a la joven que huye aterrada. Ve más gente y se calma. Cae de rodillas y vomita. La gente le ofrece ayuda pero ella no quiere preocupar a nadie. Llega a casa y se ducha para sacarse de su cuerpo el olor repugnante de esa mugre. Llora desesperada. No entiende porque la viga le ha hecho eso. Porque esa bestia es el padre de su hijo mayor y el abuelo de pequeño. Llora desconsoladamente.
Manuel camina cojo y con dolor ahí.
–!maldita Gisela, te voy a destruir!
Y se topa con Marta llena de odio contra Gisela y Manolo. Con ganas de vengarse de Manolo y maldiciendo el nombre de Gisela. Quiere buscar a Nemesio para vengarse de él pero se le ha ocurrido algo mejor. Dos rabias que se juntan. Marta y Manuel fornican como bestia. Es un breve pero sirve para calmar el coraje de ambos. A ella el odio tapa el asco que produce ese hombre. Se ha dado cuenta que quieren lo mismo y es la mejor manera de sellar su alianza.
Manolo es un hombre que se mueve en el conflicto. Dos mujeres lo aman y no las quiere hacer sufrir. A Marta lo une que ella le dio su virginidad y no conoce otro hombre. Eso la ata a ella pero Gisela le va a dar un hijo. Nunca ha estado enamorado de verdad. Lo que si tiene claro que Gisela le da lo que Marta no. Nunca había disfrutado tanto de su sexualidad. Sentía culpable por usarlo para su placer pero se va a casar con ella. No tiene que renunciar su derecho. Tiene sexo todos los días y Gisela es feliz pero tiene un secreto que ni a su amiga le ha contado. Manuel no deja de acosarla. Ella se mueve siempre donde hay gente pero él cada día está ahí. Amenazante. En un supermercado ella va a tomar una bandeja de carne y él acaricia la mano de ella. No la mira y susurra:
–si quieres ser la esposa de mi hijo tienes que ser mi amante siempre que yo quiera y haré que mi hijo. Mis hijos te odien por guarra. Sí antes de tu boda no me dejas entrar en tus piernas gritaré al mundo tu sucia verdad.
Él le guiña el ojo y ella siente el terror en el cuerpo
Gisela se encierra en su casa.
–¿Te ocurre algo mamá?
Es Mateo muy dulce y preocupado. Ella se aferra a él. Por el amor de sus hijos y por Manolo no quiere que su felicidad se resienta. No quiere preocupar a nadie.
–son nervios de la boda, hijo.
Mateo besa a su madre. Está emocionado y feliz de verla apunto de cumplir su sueño..
Gisela va al dia siguiente a casa de su amiga. Todos los días Manolo pasa un rato con ella. Hacen el amor que es lo que más disfruta él y además cumple con su papel como novio y la mujer se queda tranquila.
--¡¡me caso¡¡me caso¡¡nunca pensé que este día fuera a llegar... pero ya solo falta una semana...
--Casarte con un hombre que apenas conoces... ¡¡que locura¡¡
--Yo lo amo.
--¿y estás segura que él te ama?¿que no se casa contigo a la fuerza?
--claro que no. Además no puedo ser madre soltera por tercera vez..él tal vez no me quiera tanto como yo a ella pero yo sé que vamos a ser muy felices.
--eso espero amiga.
--¿y cómo van los preparativos?
--Mi padre se está encargando de todo, bueno. En realidad no hay nada de que encargarse... ni fiesta, ni invitaciones, ni regalos, ni vestido nuevo. Ni siquiera mi padre ha querido que me casara con el de mi mamá que me habría hecho mucha ilusión. Ya sabes, que mi papá piensa que no soy digna de ser hija de mi madre.
--¡¡ya no pienses en cosas tristes.el vestido de mi mamá te queda muy bien¡¡
--si tu mamá, tan linda. Mi papá dice que no debería ni casarme de blanco pero como el traje es gratis… tal vez no es una boda de ensueño pero yo nunca pensé en casarme y lo importante es que mi caso con Manolo. El resto no importa.
--¿y tu padre cómo se lo está tomando?
--Mal... Me dice que tengo la boda que merezco, que de haber hecho las cosas bien desde el principio me habría podido casar como una princesa y ahora me tengo que conformar con una boda relámpago casi a las escondidas.pero a mi no me importa nada de eso...
--¿y que dicen tus hijos?
--Mateo ya sabes, es un sol. Lo único que no le gusta es que tengamos que vivir con mi padre.
--Manolo te debería sacar de esa casa.
--¿con mis hijos? además yo no puedo abandonar a mi padre.
--Tu padre no se merece nada.
--no digas eso. Ya sé que a ti no te cae bien pero no lo puedo dejar solo. Un padre es un padre.
--¿y Raúl? Es el más rebelde.
--esa es mi cruz, no me habla y aunque Mateo me dice que no me preocupe, que él se encarga de él, a mi me gustaría tanto que mis hijos compartieran mi felicidad.
--por una vez en la vida está bien ser egoísta... piensa solo en tu felicidad...
Gisela abraza a su amiga entusiasmada. Manolo no tarda en llegar. Daniela desaparece por sete de magia. Manolo guiña el ojo. Sonríe a Gisela y ella pierde el mundo de vista.
El sábado siguiente es festivo y no hay mercado y tampoco la casa de Daniela está vacía. Gisela habla por teléfono con Manolo.
--ya nos veremos mañana. --Manolo.
--no me hagas esto. Venme a buscar.
--ay no, yo no aguanto a tu padre. está de un insoportable, ya me lo tendré que aguantar después de la boda. Ahora quiero verlo.
--es que tu hijo y yo te necesitamos, me mareo y necesito de tus besos.
--está bien... pero espérame en la calle...
Gisela cuelga ilusionada.
--¿te vas a ver con tu novio? --Mateo.
--si hijo.
--¿va a venir aqui?
--No ya sabes que no... por el abuelo.
Germán está en el sofá leyendo el periodico. Madre e hijo hablan en voz baja y el hombre hace que no los escucha.
--tu marido te debería sacar de esta casa... darte un hogar en el que te trataran como te mereces –Mateo.
Germán si se mete aunque sin mirarlos:
--Ningún hombre va a cargar y mantener a dos bastardos así que mientras vivan en mi casa dejen de cuchichear... ¡¡Yo encantado de que se largaran todos de mi casa panda de malagradecidos¡¡
Mateo quiere contestar a su abuelo pero Gisela lo agarra del brazo y lo mete en la cocina:
--¡¡ya Mateo... tengamos la fiesta en paz¡¡
--es que no es justo que el abuelo te hable tan feo...
--yo me quiero olvidar de las cosas feas. Me caso, me caso con el hombre que amo. No necesito más felicidad..Yo estoy seguro que a la que tenga un marido papá se calmará.
--eso espero y espero que tu marido no permita que el abuelo te humille.
Gisela sonríe enamorada:
--Claro que no. Manolo es el mejor hombre del mundo.
-- no parece que te haga mucho caso.
–nos vemos todos los días pero trabaja mucho pero todo cambiará cuando nos casemos.
–eso espero…
--Lo quiero mucho hijo. Mis dos hijos habéis sido muy queridos pero en esta ocasión tengo al padre y a mi lado y me siento tan feliz.
--todo saldrá bien, te lo mereces.
--no puedo creer que me vaya a casar, que el hombre de mis sueños vaya a vivir aquí.
--Va. vete con tu novio, no lo hagas esperar.
Gisela da un beso a su hijo y se va corriendo.
Por su lado Marta en una clínica recogiendo unos resultados de prueba de embarazo.
--aqui tiene señora Gisela...
Marta los abre y sonrie.
--bueno... no sé porque la sorpresa... yo sabía que no estaba embarazada aunque bueno... con esas cosas nunca se puede ir seguro...
Marta guarda de nuevo los resultados en ese sobre y dice:
--a ver que piensa Manolo cuando sepa que su Gisela no está esperando un hijo...
La joven sonrie con maldad.
Gisela y Manolo están en el coche de él. Ambos arden. A él le encanta que nada más verlo le come el banano y trague todo. Él aprieta su cabeza y le gusta sentir como se ahoga y como traga todo. Ya le dice que es una excepción. Que no quiere que su padre lo sepan. La lleva a la frutería y en la trastienda Gisela se rinde a la pasión y a las fantasías de Manolo. Se quedan los dos desnudos. Gisela siente adoración por él. Manolo un gran deseo sexual y un instinto de protección. Esa mujer lleva su semilla en el cuerpo. Disfruta mucho del sexo pero nunca hubiera dejado a su novia pese a la que no amas de no estar ella embarazada.
Él acaricia el vientre de esa mujer y piensa:
--por ti hago todo esto hijo..tú eres lo más importante para mi. Nada más.
Gisela no se da cuenta de la tristeza de su amado que contrasta con la felicidad de ella. Ella lo abraza y no ve la cara de preocupación de él que le viene grande el compromiso:
--me siento tan afortunado porque te casarás conmigo Ya mi futuro se decidió, mi futuro eres tú. Tú eres lo que siempre he buscado
Y la llega víspera de la boda, Manolo está en frente de casa de Gisela. Ella no se quiere separar de sus brazos.
--falta tan poco... ¿no estás tan emocionado como yo?
Él fuerza una sonrisa. Es feliz disfrutando de sexo sin compromiso pero la situación me viene grande. No comparte la ilusión de ella..
--Mañana seré tu esposa, la señora de Manolo Sanches... es un sueño.
--ya me tengo que ir.
--no aún no.
Y ella se rinde a la pasión. Es un polvo rápido que él disfruta mucho y confía que a ella eso la relaje.
--mañana tenemos que estar bien despiertos para la boda.
Se dan un nuevo beso que ella saborea feliz:
--el próximo beso que me des será ya cuando sea tu esposa... en el altar.
Manolo se muestra dulce ante su prometida. Gisela se va feliz y él llega a su casa abrumado por el peso que ha caído sobre sus hombros. En el portal lo espera su padre angustiado.
--¡¡he descubierto una cosa espantosa que tienes que saber... ¡¡no te puedes casar con Gisela¡¡
--¿como?
--¡ella es una perdida, he recordado que hace años... se me regaló¡¡no te puedes casar con una mujer que fue mi amante¡¡
Manolo mira a su padre con el rostro desencajado.



















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