jueves, 20 de agosto de 2026

capitulo 40











Manolo vestido muy elegante y al pie del altar espera a la novia con los nervios de un novio enamorado. No hace más que preguntar la hora.

--¡¡¿¿es que esta mujer no piensa venir?¡

Nemesio, a su lado, trata de calmarlo:

--No va a venir, te la jugó. Te dejó plantado como tú la dejaste plantada a ella.

Manolo siente un gran dolor:

--¡¡no, no me puede hacer esto¡¡ ¡¡no¡¡

En el fondo Manolo tenía la esperanza que Gisela lo amara y le duele pensar que ella le guarda rencor:

--¡¡no, no puede ser¡¡ ¡¡No es posible que me haya hecho creer que se iba a casar conmigo sólo para pagarme con la misma moneda¡¡

Nemesio no entiende la desesperación del novio:

--¡que esa ramera te deje plantado es lo mejor que te podría pasar¡¡

Manolo se enfurece y agarra del cuello a su amigo:

--¡¡no insultas a la madre de mis hijos¡¡¡

--¡¡no es la madre de tus hijos, para empezar no sabes si alguno de sus hijos es tuyo pero lo que sí estás seguro es que ahora la preñó otro¡

Manolo está muy molesto y ganas no le falta para golpear a su amigo:

--¡¡la novia... ya llega la novia¡¡ --oyen que dicen.

Y Manolo no puede evitar que su corazón lata con fuerza. Suspira enamorado al ver entrar a la novia muy serio pero de blanco y del brazo de Mateo. Los precede el pequeño Leandro que está muy feliz. Gisela siente un golpe en el corazón. Recuerda lo mucho que amó a ese hombre pero lucha por ocultar la ilusión que está sintiendo en ese momento.

--aún estás a tiempo, Manolo. Si te casas con ella cometerás el mayor error de tu vida. --Nemesio.

Manolo no oculta el amor que siente por la novia:

--¿y si piensas así porque has venido?

--porqué se suponía que todo esto lo haces para humillarlo pero tú estás enamorado. Finalmente esa mujer ha logrado lo que siempre ha querido.. ¡¡atraparte¡¡

Manolo mira fijamente a la novia, tratar de descubrir en ella todo el amor que sabe que en el pasado sintió por él. Y Gisela no quiere que se rompa la barrera que ha puesto entre ella y Manolo. Le duele demasiado que la dejara plantada en el altar y no lo quiere olvidar. No quiere reconocer que ahora le está haciendo un favor impidiendo que sea madre soltera por cuarta vez. La mirada de Manolo la hace temblar y como la novia no quiere que se note que se está muriendo por él, que todo ese amor que sintió por él quedó dormido dentro de ella y ahora está despertando con fuerza mira para otro lado. Y entonces sí sonríe. Gisela quiere que Manolo piense que sólo sonríe cuando no lo mira a él porque se casa obligada. Y él así lo siente y eso lo lastima. Sus ojos se le llenan de lágrimas. Gisela lo mira de reojo y le conmueve y tiene que hacer un esfuerzo para mostrarse dura.

--mamá. No te cases a la fuerza. Aún estás a tiempo para huir... Yo no quiero que seas infeliz. --Mateo.

Gisela mira a su hijo con cariño:

--Es lo mejor para Leandro y para el hijo que llevo dentro...

--¿y para ti?

Y sin mirar a Manolo y con mucho disimulo la novia sonríe. Hay un brillo de ilusión en su mirada y aunque no lo quiere reconocer es feliz al unir su vida al hombre que más ha amado en su vida. Pero con voz fría ella dice:

--no te preocupes..

Manolo y Gisela están ya frente a frente. Ni el padre de la novia ni el del novio están presentes. En el altar Daniela y Nemesio acompañan a los novios. Manolo acaricia la cabeza de su hijo:

--lo has hecho muy bien.

Luego mira suspirando a la novia:

--estás preciosa, mi amor.

Y él se muestra como un novio enamorado. Y ella con la mayor frialdad que puede fingir no toma la mano de su novio y se acerca al cura y dice:

--¡¡empecemos¡¡

Al sacerdote le llama la atención la dureza de la novia y el novio lo mira con resignación. El novio y el hijo mayor de la novia, padrastro e hijastro dos hermanos, dejan atrás su rencillas. Mateo lo mira con cariño:

--espero que mi madre olvide el pasado y pueda ser feliz a tu lado.

--Eso es lo que yo más quiero, hermano.

Mateo le sonríe y los dos se funden en un abrazo. Gisela no puede evitar el llanto. Manolo la mira sonriendo y le acaricia la mano pero ella se aparta de él y lo mira brusca. Y comienza la ceremonia. Manolo se muestra muy triste.

--creí que no vendrías. --le susurra él.

--lo hago por mis hijos. Me das asco.

--lo sé. --dice Manolo dolido por la frialdad de ella.

A Manolo le duele que todo ese loco amor que le tuve se haya extinguido ahora que él sabe que la ama. Y Gisela está segura que Manolo hace todo eso sólo para estar cerca de su hijo y le duele que él no la ame y por eso ella tampoco lo quiere amar.

Y el sacerdote empieza con sus preguntas. Les pregunta si vienen libremente y los dos dicen que sí pero Gisela se nota tensa.

--hija, ¿seguro que te quieres casar? --le pregunta.

Y Manolo tiene miedo que ella diga que no.

--si --dice ella sin mirar al novio.

Y Manolo sonríe aunque luego se pone triste por la dureza de ella. Recuerda el día que Marta lo engañó para que la dejara plantada en el altar. Gisela recuerda la primera vez que lo vio, la primera vez que lo amó y como deseó esa boda que hoy llega aunque 10 años después. Y Mateo piensa en lo que supuso para él enterarse que Manolo era su hermano y cómo se vengó en Manolo. Tiene clavada en su alma esa su primera vez. No puede evitar el llanto al saberla muerta. Mira al altar y pide fuerzas a Manuela para poder olvidar la culpa, para poder enterrar el pasado. El chico llora:

--Mi hermano y mi madre --reza para sí-- tienen una segunda oportunidad y han podido corregir su error pero ¿qué pasa conmigo?? ¿como olvido mi venganza, como vivo con una muerte en mi consciencia??

Y la ceremonia es fría ya que Manolo se ha contagiado de la frialdad de ella. Ninguno de los dos sonríen en ningún momento. Aunque tiemblan por dentro al escuchar al otro decir que sí y al recibir el anillo. Y en el momento del beso firman una tregua y se entregan el uno al otro con un sincero beso aunque ninguno de los dos lo vaya a reconocer. El uno no sabe que el otro es feliz y ha disfrutado de ese beso. Y Gisela y Manolo están felices. Y todos los felicitan y aunque no dicen nada todos menos Nemesio desean que la pareja se deje llevar por su amor y sean felices. Mientras salen del templo muy juntos pero muy separados él le dice para aliviar tensión:

--nuestro hijo está muy contento ¿no?

--es una fiesta. Él era feliz sin ti. No te necesita para nada. Mateo ha cumplido su rol de padre. Te va a costar que te acepte. No sé si mi sacrificio al casarme contigo le servirá de algo a mí Leandro.

Y a Manolo le duele que para Gisela sea un sacrificio estar a su lado y ella es feliz a su lado pero está seguro que él nunca la amó. Y son bañados por el arroz y en el fondo el uno desea lo mismo: poder lograr el amor del otro.









Durante el banquete, Gisela vibra al sentirse en brazos de ese hombre que tanto amo pero no lo demuestra. Muy triste Manolo le dice:

--disimula que me odias... ¿no?

--no puedo... Te odio demasiado --dice ella aunque es lo contrario lo que siente.

En realidad se siente feliz en brazos de él. Ese amor que creía muerto ha resurgido con fuerza. Mateo y Raúl están juntos en un aparte. Los dos sienten celos que Daniela baile con otros pero ninguno de los dos se atreve a decirle nada y a ella le duele que sus amantes sólo la buscan para él sexo. Los dos hijos mayores de Gisela hablan de la boda:

–¿porque el tipo se habrá casado con ella?  --Raúl.

--esperan un hijo...

--¿y tú te crees que es el hijo de él? ¿Cuándo pasó?

--¿porqué lo dices?

--bueno, si Manolo se casó con mamá debe ser porque ella le ha hecho creer que el hijo es de él, mamá es una perdida.

--¡¡ojo con lo que dices de nuestra madre, aunque sea su boda yo te rompo la cara¡¡ --Mateo amenazante.

--¿a caso no le hace creer a Manolo que espera un hijo de él?

--Manolo sabe lo que hace. No te metas.

--tu sabes que mamá se cogía a un imbécil. Sí también se acostó con Manolo mamá no puede saber quién es ¿Manolo acepta a mamá preñada del otro?

--¿qué sabes de ese otro?

–lo mismo que tú e igual que supimos que cogimos con ese imbécil y nunca vimos a Manolo es porque el padre es ese imbécil.

Raúl entre diente dice:

--se burló de mamá y eso lo va a pagar.

Mateo pone la mano en los hombros de su hermano:

--¿de qué hablas?

--¡¡Ese imbécil se merece que le paguemos con la misma moneda¡¡ ¡¡lastima que sea una vieja¡¡

--¿qué estás diciendo?

Y Raúl pone cara de malo:

--¿y porqué no?

Sus ojos brillan:

--dile a mamá que me fui.

--¡¡no puedes hacer eso¡¡

--¡¡claro que puedo¡¡

Raúl abandona el lugar de la fiesta de una forma precipitada:

--¡¡almenos donde vas¡¡

Raúl se despide de su hermano y no le dice nada más. Leandro nota que pasa algo. Mateo lo toma en brazos y bailan. Entre los dos hay un lazo más allá de que sean hermanos. Mateo ocupa por completo el rol de padre. Leandro lo idolatra. Y por un lado a Manolo le emociona que su hijo sea feliz pero del otro le duele lo que se ha perdido.

Y para herirlo Gisela le dice’

–no te va a ser nada fácil ganarte su amor. Siempre Mateo estará por encima de todo. Con esta boda no creas que pagas tus culpas 

Y Gisela lo hiere de muerte. Manolo sufre al pensar que ha perdido a su amada y a su hijo.


Teresa está fregando la escalera. Raúl se acerca a ella. Le pone la mano en las cinturas. Ella tiembla pero se asusta. Sabe que es. Se gira y se besan.

--Esto es una locura... ¡¡nos pueden ver¡¡

--vamos a tu casa.

--¡¡no... mi marido... mi hijo¡¡¡ ¡Ellos pueden llegar¡¡ no puedes venir cada dia.

Y Raúl la va arrastrando:

--no importa... no importa nada. Me tienes loco

Y Teresa se olvida de todo cuando  está con ese muchacha que la ha hecho sentir viva de nuevo y se deja llevar a su cuarto, en esa cama en la que duerme con Pedro, el padre de Juanma. Y Raúl antes de hacer suya a Teresa desgarra el preservativo que está usando. Sus ojos brillan. Desde que supo que su madre está embarazada lo lleva haciendo a diario. 

–ojo por ojo –piensa con rabia y confiando en preñar pronto a la madre de ese chico que tanto odia y no sabe que es su hermano.


Y es en la noche que Manolo y Gisela llegan a su casa. Él la quiere tomar en brazos pero ella se muestra dura.

--¿te gusta la casa?

--me da igual. ¡no sé porque tenemos que venir solos¡ --Gisela.

--bueno... ya que nos has querido luna de miel.

--¡¡faltaría más¡

--Mateo ha sido muy discreto al no hacerte caso y llevarse a Leandro.

Y Gisela no quiere reconocer que ama a ese hombre que es su marido y que el deseo la envuelve. Y él la lleva al dormitorio. Los dos tiemblan.

--¿qué quieres que hagamos?

--no sé --dice ella.

Se miran con deseo, un deseo que ella trata de ocultar. Se miran con cierta timidez. Y los dos se dejan llevar y aunque sus bocas no dicen nada sus cuerpos gritan que se aman. Se aman de una forma desesperada y se mueven como bestias mientras forman un solo cuerpo gritando de placer y de felicidad al estar nuevamente juntos.








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