jueves, 20 de agosto de 2026

capitulo 41

 













Manolo y Gisela están felices el uno en brazos del otro luego de que hicieron el amor. Ella tiene la cabeza de él apoyada en el pecho de él. Le parece un sueño estar así con él. Juega con los pelos que él tiene en el pecho. Lo ha extrañado y mucho pero se lo calla. El uno espera que sea el otro el que diga algo.

--¿en qué piensas? --dice él para romper el hielo.

Ella tiene miedo, tiene miedo que él la humille, que la haga sentir una cualquiera como las otras veces. Está molesta con él. No quiere que él sepa que lo ama. No se arrepiente de su entrega a él porque era algo que llevaba mucho deseando pero no está segura de su amor. Se aparta de él, los nervios la hacen mostrarse distante. Y eso hace que Manolo esté a la defensiva. Ella le da la espalda. Manolo la acaricia:

--¿qué te pasa?

Ella tiembla con las caricias de él. Manolo se muestra tierno:

--Creí que estabas molesta conmigo y que esta noche no pasaría nada. Temí que fuera cierto que te hubieras casado conmigo a la fuerza. Ahora veo que después de todo me sigues amando.

Gisela se levanta de la cama envuelta en una sábana:

--¿¡cómo puedes pensar que te ame después de como me humillaste?! --le reprocha ella que pese amarlo no puede olvidar que la abandonó-- ¡¡Por tu culpa mis hijos tuvieron que pasar la humillación de que yo me convirtiera en madre soltera por tercera vez¡¡

--No seas injusta conmigo... --dice él saliendo desnudo de la cama.

Él no es duro con ella pero Gisela sí se hace la ofendida:

--¿¡¡qué no sea injusta?¡¡ ¡¡YO soy la injusta??¡¡ ¡¡sí serás descarado¡¡ ¡¡Yo me entregué toda a ti y tú solo me humillaste¡

Manolo trata de calmarla:

--ahora estamos casados y podemos ser felices si tú quieres...

Gisela está muy herida y descarga toda su rabia contra él. A Manolo le duele el rencor que hay en ella por él.

--¡¡Yo soñaba con ser feliz a tu lado, pero te portaste conmigo peor que el miserable de tu padre¡¡

--¡¡No metas a mi padre en esto, me duele saber que a él también te le regalaste, que él fue tu primer hombre¡¡

Los celos alteran a Manolo que ha alzado la voz.

--¡¡por fin dejamos de fingir y te comportas como lo que eres... un cerdo¡¡

El guapo exfrutero se lleva las manos a la cabeza con desesperación. Trata de calmarse:

--No es fácil saber que fuiste de mi padre, me tienes que entender. Yo no te quiero juzgar pero es que...

Gisela lo abofetea y no lo deja seguir:

--!Quién debió ser juzgado es tu padre. Tu maldito padre que se aprovechó de una menor de edad. Yo tenía 13 años y él pasaba de los 40. Es él el único que cometió un delito y eres tú quien debes entenderme. Me cuesta mirarte a la cara y olvidar que tu padre me quiso violar!! !no vengas a hacer la víctima que no te queda!

A él le duelen mucho las palabras de ella y trata de calmarla pero ella no lo deja hablar. Ella está furiosa:

--¡¡si alguien tiene que ser juzgado eres tú, porque tu padre almenos fue sincero¡ ¡¡pese a que él fue el primero no creyó o no quiso creer que el hijo que esperaba era suyo y me lo dijo muy claro. Me lastimó sí, pero el odio me hizo fuerte y di la cara por mi hijo pero tú no tuviste corazón. Y sabiendo que dos hombres se habían  burlado de mí me ilusionaste y tú humillación fue peor porque me dejaste plantada en la iglesia¡¡ ¡¡¿por qué me dijiste que te ibas a casar conmigo si era mentira??

Manolo quiere acariciar las lágrimas de ella. Le habla con dulzura:

--sé que me he portado mal... pero ya te expliqué que Marta me engañó, que me hizo creer que no estabas embarazada.

Gisela se aparta de él herida:

--¡¡excusas para justificar que eres un poco hombre¡¡

Muy dolido por las palabras de su esposa, Manolo le dice:

--eres injusta conmigo. Sí por mi culpa te humillé pero ahora gracias a mi estás salvado. No olvides que si no fuera por mi mi hijo pasaría la vergüenza de que fueras madre soltera otra vez.

Manolo no habla con reproche sino para intentar un acercamiento con Gisela, para que ella se dé cuenta que debe dejar de verlo como el malo de la película pero Gisela se lo toma como un reproche y lo abofetea con todo el rencor que ha ido acumulando durante esos años de ausencia:

--¡¡¿para eso te casaste conmigo?¡¡ ¡¡¿para humillarme?¡

--Gisela cálmate, podemos hablar...

Manolo trata de abrazar a su esposa pero ella no se lo permite:

--¡¡Yo no quiero hablar contigo¡¡ ¡¡te odio¡¡

Con cierta ironía él le dice:

--pues para odiarme te has mostrado muy apasionada cuando has dejado que te hiciera el amor...

Y Gisela segura que él no la ama se enfurece porque no quiere quedar descubierta ante él. Trata de disimular:

--¡¡sólo fue sexo y de hecho eres el peor amante que he tenido¡¡

--y si soy el peor amante que has tenido ¿porque lo has hecho?

Muy dura ella le dice:

--Por obligación. Eres mi marido y tienes razón, gracias a ti mis hijos no pasarán vergüenza y este pequeño mío --se acaricia el vientre-- tendrá un hogar. Es lo mínimo que podía hacer, aunque me des asco mi obligación es dejar que me hagas el amor.

Manolo mira a Gisela con el rostro desencajado por el dolor:

--¡¡eso que dices no puede ser cierto¡¡ 

Él guapo hombre está desesperado. Ama a Gisela y no soporta pensar que ella ya lo olvidó:

--¡¡Me amaste mucho y no puede ser que ahora ni siquiera te apetezca como amante¡¡

Y Gisela no se da cuenta que él la ama, está convencida que él se casó por estar con su hijo y no se le pega la gana que él sepa que ella aún lo ama y le dice:

--¡¡sí, te amé pero ahora lo que siento es asco¡¡ ¡¡me da horror que me toques pero me tendré que guardar mi asco porque por algo te casaste conmigo¡¡

Estas palabras de Gisela se le clavaban a él directamente en lo más profundo de su alma:

--¡¡pues no te preocupes, no te volveré a tocar¡¡ ¡¡Dormiré en el cuarto de al lado y si no quieres ni nos hablamos¡¡

Y Manolo se dirige hacia la puerta y Gisela quiere gritarle que lo ama pero no lo hace:

--bueno, no me parece justo, Manolo. Ya que te casaste conmigo. Yo me acostumbraré --dice fingiéndose resignada pero con ganas de tener sexo con él uno y otra vez.

Pero él muy herido le dice:

--¡¡Yo me casé contigo sólo para estar al lado de mi hijo y para ahorrarle el mal trago de saber que su madre es una puta¡¡

Los dos ahora hablan con ofensas:

--¿¿y porqué te acostaste conmigo?

Para herirla como ella lo ha herido él le dice:

--Porque a una puta nunca se me dice que no.

Gisela le lanza un jarrón:

--¡¡nunca más me volverás a tocar¡¡

Manolo sale del cuarto y el jarrón se estrella en la puerta. Manolo vuelve a entrar y le dice:

--¡¡Yo ya tengo lo que quería que es a mi hijo, a ti si no te veo mejor¡¡

Y Gisela busca que tirarle pero él ya se va. Gisela está furiosa. Manolo se queda tras la puerta. LLora. 

--no la puedo culpar. Es mi castigo por haberla abandonado, amarla como la amo y que ella me desprecie.





El guapo hombre llora sangre. Se mete en el baño y se da una buena ducha fría para poder olvidar a Gisela. Piensa en las veces que ella le suplicó amor y como se le entregó y que para él sólo fue sexo, piensa en la boda, en lo vivido momentos antes:

--cambiamos los papeles,  ahora yo sí la amo y ella me desprecia.

Manolo se tumba en la cama y se abraza a su almohada lloroso. Gisela está en su cuarto. En el piso ha quedado su vestido de novia y lo abraza llorando:

--estropeaste mi sueño. Todo habría sido tan distinto si tú te hubieras casado conmigo...

Se acaricia el vientre:

--ahora este hijo que llevo en mi vientre que te ha servido para humillarme sería nuestro hijo.

En el suelo ha quedado también un sobre. Lo agarra temblado. Son algunas de las fotos que le han hecho en la boda. Sonríe con amargura:

--nuestras primeras fotos juntos... Yo que siempre te lo rogué y me tenía que conformar con aquellas que tenía del mercado...

Se tumba en la cama, acaricia esas sábanas que huelen a él:

--mi marido... eres mi marido.

Se tumba oliendo a él y recordando los momentos de amor que han vivido juntos. Ya es de madrugada. La mujer se la ha pasado encerrada en el cuarto. Sale a recorrer la que es su nueva casa. Mira todo muy emocionada:

--mi casa... mi primera casa... Pudimos ser tan felices pero él no quiso... no quiso...

Manolo se ha quedado dormido muy atormentado. La puerta del cuarto en el que él duerme está abierta:

–¿Manolo?

El guapo hombre no contesta y ella entra:

--Manolo.

Manolo duerme, casi desnudo. Lo mira con deseo, con amor:

--Te amo --reconoce al fin.

Y él se mueve y ella se asusta pero Manolo está profundamente dormido y su secreto no ha sido descubierto.





Al día siguiente, Manolo despierta. Se siente como con resaca. Después de la felicidad de la noche antes, se siente herido por como acabó. Sale del cuarto en una sábana. Toca al cuarto de matrimonio:

–¿Gisela?

Está no contesta. Él entra y como no hay nadie, se empieza a vestir. Gisela ve como se se abrocha los pantalones y se sube la cremallera. Le excita mucho pero se muestra fría. Él también es muy distante con ella:

--perdona que entrara a tu cuarto pero es que mi ropa está aquí.

--bueno, es nuestro cuarto.

--¡¡no... es el tuyo¡¡ más tarde sacaré mi ropa de aquí.

Manolo sale del cuarto no mira a su esposa.

--preparé el desayuno --dice ella.

--¡¡no tienes que hacerlo, no eres mi esposa de verdad¡¡

--si lo soy hasta consumamos el matrimonio.

--¡¡ni me lo recuerdes¡¡ 

Muy herido él va a la puerta y a ella le duele sentirse despreciada. Nada más abrir se encuentran con Mateo y Leandro.

--¿Cómo estáis? venimos en mal momento? trajimos las maletas.

Manolo y Gisela fuerzan una sonrisa. Leandro se lanza en brazos de su madre:

--!mami!

Manolo lo mira con cariño, le acaricia la cabeza con ternura. Y luego el niño lo abraza a él y muy efusivo y para sorpresa de los presentes dice efusivamente:

--¡¡papá¡





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