Gisela y Manolo están solos en la casa de ella. Tumbados en el sofá ella lo besa, lo devora. Desea hacer el amor.
--cuidado, que no responde.
Ella desea satisfacer su pasión pero él la detiene.
--no me hagas esto... te necesito --jadea ella casi con desesperación. Mira lo dura que la tienes.
--ya no eres una niña para hacer estas cosas... tus hijos nos pueden ver y yo me muero de la pena… –jadea ella.
--tienes razón --dice ella-- pero es que cuando estoy a tu lado me olvido de todo...
Manolo fuerza una sonrisa:
--pues te tienes que controlar.
--te juro que lo haré pero ya no me regañes. Pareces un viejo. Deberías estar pensando todo el día sexo.
Y en realidad lo hace pero le duele que la mujer lo idolatre y él sólo piensa en sexo.
Gisela lo besa. él se levanta.
--será mejor que me vaya que aún me dejaré llevar.
Gisela se levanta y lo abraza.
--no me dejes sola... ¿porque no vamos a dar una vuelta?
--está bien... vamos.
Ella le da un empujón y lo mete en la habitación de la lavadora que está centrifugando.
–no seas loca –jadea él.
-Ella lo mira pícara mientras se arrodilla y le va bajando el pantalón. Él traga saliva. En años de relación siempre le tenía que suplicar a Marta para que le hiciera eso. En cambio Gisela disfruta todo de él y le consta que le ha dejado llegar a lugares en los que ningún hombre ha estado. Él no le separa la cabeza para que trague todo. Así ya descarga. Él se abrocha los pantalones.
–eres una traviesa. Debes pensar en tus hijos.
Él le agarra de la mano.
–ven. Vamos a dar una vuelta para que se te baje la calentura.
Ella se agarra a él. Él es muy dulce con ella.
–¿Dónde quiere ir?
-+Vamos en tu auto. A dar una vuelta.
Él se da cuenta de sus intenciones pero no la rechaza. Dan unas vueltas y en una calle desierta ella lo ataca y se da cuenta que su arma de nuevo está lista para disparar:
--quiero estar contigo.
Y Manolo piensa en Marta. Aunque no la ama aún siente que la está siendo infiel. Le cuesta darse cuenta que es libre de ella. Es libre para acostarse con Gisela. Le duele usarla porque no la ama pero la desea. Se va a casar con ella. Se da cuenta que puede disfrutar de ella como quiera. Marta era rutina. No amor. Tampoco siente que esté enamorado de Gisela pero nunca se sintió tan vivo. Tan hombre. Con Marta era rutina pero Gisela no pone límites. No es una mujer experta pero deja que el cumpla todas sus fantasías a ese a él lo tiene enganchado. Gisela me va desabrochando el pantalón. Ella está obsesionada con él. Con tener sexo con él pero también le encanta ese manera de venerarlo. De adorarlo. Se da cuenta que él es todo para ella y le duele no poder corresponderle pero si lo puede hacer en el terreno sexual. Ella ya le ha agarrado su arma y el calor de ella lo enciende. Manolo es muy ardiente pero con Marta su vida sexual era muy rutinaria y con Gisela se desata y cada vez está más enganchado. Ambos se olvidan de todo y ahí mismo él la monta como un animal en celo y los dos disfrutan como salvajes.
Mientras él padre de Manolo está en la ducha. Hacia años que no se le ponía dura y ahora la tiene dura como hace años al pensar en Gisela. Se masturba gimiendo el nombre de Gisela y pensando en sexo con ella y justo al venirse se acuerda de ella. Su hijo va a casarse con la mujer que él desvirgó y embarazó. El hombre enfoca su cara a la ducha. Desea volver a tener a Gisela. No saber si suspender la boda y dejar que sea la esposa de su hijo y hacerle chantaje sexual a cambio de su silencio. El hombre sonríe con cara de degenerado.
En su auto, Manolo se abrocha los pantalones. Ella lo mira como si fuera su dios y él es muy dulce con ella. Aún jadeando le dice
--no... no… esto no debe volver a pasar.
Ella se muestra desesperada y a él le abruma pero le emociona su dependencia a él
--¿como? No me hagas esto... yo me muero por estar contigo…
Él sonríe:
–parece que haces mil años que no estás con un hombre.
Ella lo acaricia:
–contigo es la primera vez que disfruto del sexo. Con los padres de mis hijos me entregó por amor pero yo no me enteré. Contigo todo es tan distinto…
Y ella lo mira con una devoción que no puede no creer en ella:
--ya lo sé, pero piensa en nuestro hijo. No podemos hacerlo en cualquier sitio.
--hacer el amor no le hará ningún daño.
--es verdad pero ya nos vamos a casar no es cuestión de hacerlo de cualquier manera.
--¿y entonces no lo haremos hasta la boda?
A él le hace gracia la desesperación de ella;
--lo podemos hacer el sábado en casa de tu amiga...
--¡¡falta muchisimo para el sábado¡¡no aguantaré¡¡
Él sonríe aunque se siente presionado también le hace gracia que Gisela lo venere tanto:
--sólo faltan 3 días, sé paciente. Ya muy pronto serás mi esposa y estaremos juntos siempre que quieras.
Gisela lo mira muy enamorada. No se da cuenta que él no siente lo mismo. Lo besa con una pasión que él responde:
--eso me encanta... estar siempre a tu lado, será una delicia.
Él le guiña el ojo:
–¿Harías todo lo que yo te diga?
Ella no lo duda:
–!sí, si!
Él la mira con cariño.
–¿Tanto te gusta hacer el amor conmigo?
–eres mi vida.
Se besan y él le pone las manos en las mejillas y llegan a un acuerdo:
–yo vendré cada día a casa de tu amigo. A las 2. Será algo rápido pero a cambio el sábado no vienes al mercado. Es por mi madre. Luego te veo y si te portas bien me quedo toda la tarde.
Ella acepta y lo abraza aunque él duda que cumpla.
Por fin llega el sábado. Manolo ha cumplido su palabra. Con Gisela disfruta del sexo como nunca pero la mujer es demasiado intensa y preferiría que no fuera al mercado.
Y aunque no tenía que comprar, Gisela va al mercado solo para verlo a él. Por primera vez se pueda acerca al puesto de frutas de él y saludar a su chico con un beso. Él sale de la parada para que no se acerque. Él está frío.
–hiciste una promesa y no la has cumplido
a Gisela no le importa nada.
--es que te echo de menos ¿me puedo quedar contigo verdad?
Manuela fulmina a su hijo con la mirada y en realidad Manolo tampoco desea eso:
--no... ¡¡no¡¡
Él ha sido muy brusco y Gisela se pone triste:
--pero ¿porque?
--es que me distraerias... espérame en casa de tu amiga. Hicimos una promesa sino cumples la semana que viene no nos veremos.
--está bien.
Él se va antes que ella lo pueda besar. Se siente más tranquilo al ver que ella se aleja pero en realidad Gisela no hace más que dar vueltas de arriba a abajo para verlo trabajar pero de lejos. Cuando él se da cuenta se acerca a ella.
--¿qué haces aquí?¿no te he dicho que esperaras con tu amiga?
--a las embarazadas se nos recomienda caminar mucho.
--¡¡porque eres tan tozuda?¡¡ --dice él dejándola por imposible y volviendo a su puesto.
Le agobia su acoso pero nunca nadie había mostrado ese interés en ella.
Gisela sigue con su paseo y Manolo ya la ignora. En un momento dado Marta se acerca al puesto y aunque Manuela trata de calmarla, Marta está furiosa y discute con su exnovio. Y a Manolo lo que le angustia aún más es pensar que Gisela se pueda aparecer en cualquier momento para complicar la cosa. Y así es. Gisela se muere de celos al reconocer a la muchacha. Es la joven con la que vió a su amado el día que supo que estaba embarazada. Había preferido no tocar el tema.
Y a pesar que Manolo le hace gestos para que se vaya Gisela no le hace caso. Marta se pone como loca cuando la ve. Se tira de los pelos de Gisela mientras la insulta:
--¡¡perdida, ramera¡¡Manolo es mi novio, yo me iba a casar con él y no voy a permitir que una vieja estropee mis planes¡¡
Manuela pasa el tema y baja los precios para que los clientes asustados no se vayan. Manolo trata sin suerte de calmar a una enloquecida Marta.
--¡¡yo llegué a él virgen y en cambio tú tienes dos hijos bastardos¡¡él me tiene que cumplir¡¡
Gisela no se deja pisotear y se saca de encima a Marta de un bofetón que la tira al suelo:
--¡¡Yo espero un hijo de Manolo¡¡
El chico está desesperado por el escándalo y no sabe cómo calmar a las dos fieras. Marta se levanta, se toca el cachete y con odio dice:
--¡¡Yo estoy segura que Manolo no es el padre de tu bastardo¡¡
Manolo se pone entre su prometida y su ex novia:
--¡¡no te voy a permitir que insultes a mi hijo porque a mi no me queda dudas que el hijo de Gisela es mi hijo¡¡
Gisela está feliz, mira a Manolo como a un héroe. Es su príncipe, Marta está furiosa. Empieza a tirar frutas al suelo. Entonces si Manuela trata de calmarla. Como loca Marta dice:
--¡¡que se vaya esa... que se vaya¡¡
--¡¡yo no me voy¡¡ --Gisela.
Las dos se miran con rivalidad.
--Por favor... hijo... que se vaya esa mujer. Martita tiene razón.. --Manuela.
Marta se siente superior por contar con el apoyo de su suegra. A Manolo le duele la tristeza de Gisela y se va con Gisela para satisfacción de ésta y furia de Marta que se consuela en Manuela. Y aunque Gisela está feliz que Manolo le haya dado su lugar, está furiosa por lo que ha pasado.
--¿porque estabas con ella y conmigo a la vez?
--eso no es justo...
--¿es cierto que te ibas a casar con ella?¿la quieres?
--No... en realidad no me quise dar cuenta que Marta era una costumbre. Nada fue igual desde que te conocí. Nunca me quise casar con ella. Estaba con Marta desde niño. Nunca estuve con otra. Nunca fue amor.
Gisela lo abraza feliz:
--¡¡claro porque nos enamoramos¡¡
Gisela está tan entusiasmada que no ve la cara de angustia de él. No quiere lastimar a ninguna de las dos. Fuerza una sonrisa cuando ella lo mira:
--Si me quieres a mi... ¿porque no la dejaste antes?
--eso ya no importa --dice él nervioso-- ella está fuera de mi vida y yo me casaré contigo.
--¿la hubieras dejado de quedarme yo embarazada?
El traga saliva, piensa que tal vez es una buena oportunidad que Gisela sepa que va forzado al matrimonio.



















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