Gisela llora, Germán mira a su hija con cierto desprecio y se va de la casa dando un portazo. La mujer mira a sus hijos:
--hijos, yo...
Raúl no la quiere escuchar. Mira a su madre con desprecio y se encierra en su cuarto. Luego mira a Mateo llorando. El chico la abraza.
--no tienes que dar explicaciones, yo sé que lo que dijo el abuelo no es cierto. No deberías dejar que el abuelo te hablara así.
--Es mi padre y yo le fallé pero te juro que yo quise mucho a tu papá y al de Raúl.
--¿no es el mismo?¿porque no nos hablas de ellos?
--porque duele que me traicionaran, que se rieran de mí y no sé nada de ellos. No tiene caso pero estaba enamorada. Lo que hice fue por amor.
Mateo es muy cariñoso con su madre:
--¿y ahora?¿estás enamorada?
--es que estas cosas no son para hablarlas con un hijo.
Mateo sonríe y acaricia a su madre muy cariñosamente:
--Yo sólo quiero que seas feliz y bueno, si tenemos otro hermanito pues lo vamos a querer mucho.
Gisela se ruboriza:
--¡que cosas tienes hijo¡¡tú aún eres muy niño para estas cosas¡¡
Mateo no dice nada pero sonríe a su madre.
--te quiero mucho, mamá. Y pase lo que pase siempre voy a estar de tu lado.
Gisela abraza emocionada a su hijo:
--te quiero mucho hijo, lastima que el abuelo y tu hermano no piensen lo mismo.
--a Raúl yo lo pongo en su sitio --dice el chico acariciando a mamá-- y sobre el abuelo... yo no voy a dejar que te humille más.
Gisela besa a su hijo. Mateo luego entra en su cuarto. Raúl está con los cascos puestos.
--¡¡¿¿¿se puede saber qué te pasa??¡¡
Raúl se da cuenta que su hermano le quiere decir algo pero se da cuenta que está enojado. No le hace eso. Molesto, Mateo le da un golpe en la rodilla a su hermano y le exige que se saque los cascos pero éste le está ignorando. Así que Mateo le saca la música. Raúl se da la vuelta pero Mateo hace que se gire:
--¡¡¡no me gusta la manera en la que miraste a mamá¡¡
Raúl mira lloroso a su hermano y dice:
--a mi no me gusta ser un hijo de put...
Raúl no puede decir nada pero Mateo lo abofetea:
--¡¡ni se te ocurra ofender a mi mamá¡¡¡yo te quiero mucho pero no te voy a permitir que le faltes el respeto¡¡
A Raúl le duele mucho pensar que su mamá sea una cualquiera:
--¿¿es que no es verdad?
--¡¡no, claro que no¡¡¿¿que te pasa??
--¡¡pues no es lo que dijo el abuelo¡¿¿cómo le llamas a una mujer que se acuesta con todos y tiene dos hijos que no sabe de quién es??
--¡¡el abuelo es un imbécil... mamá si sabe quienes son nuestros padres¡¡
Raúl se incorpora en su cama:
--¿Quién es mi papá?¿¿te lo dijo?
--bueno no, pero me dijo que fueron dos hombres a los que amó y la engañaron.
Raúl se tumba en la cama desilusionado:
--no lo sabe... seguro que se acostó con tantos que no sabe quién la embarazó y el abuelo hace bien en insultarla... ya se ríen bastante de nosotros como para que ahora tengamos que vivir las burlas por una nueva barriga de mamá sin padre.
Raúl habla con mucho desprecio, Mateo agarra del cuello a su hermano y dice:
--¡¡¡no vuelvas a insultar a mamá...¡¡¡tú no¡¡¡a ti no te lo permito¡¡
Sin imaginar la pelea de sus dos hijos, Gisela está encerrada en su cuarto. Acaricia una y otra vez las fotos de Manolo. Las besa.
--te amo tanto ¿porque no me quieres? fue tan hermoso cuando me hiciste al amor. No me resigno. no me voy a resignar nunca a perderte.
Tocan a su puerta. Ella esconde las fotos y se seca las lágrimas. Es Mateo de nuevo que se sienta en la cama de su mamá. Le acaricia de la mano:
--¿te pasa algo?¿porque tan triste?
Gisela trata de engañar a su hijo y él finge que le cree pero sabe qué su madre oculta algo y lo que más duele al muchacho es que no a ve feliz.
Gisela está dispuesta a todo para luchar por su hombre y mientras baja la basura pasa la floristería del barrio. En un intento desesperado para ablandar el corazón del guapo frutero, Gisela decide mandarle un centro de flores con una tarjeta que ella escribe y que le sale desde su corazón: tal vez sea una ramera indigna de tu amor, tal vez no me sepa comportar como tu esperas de una mujer pero tu eres lo más puro de mi vida. Gracias por haberme hecho feliz y perdona por si te he ofendido. Te quiero."
Manolo recibe sorprendido ese centro de flores.
--¿de quién es?
Manolo no cree que pueda ser de Marta. Lee la tarjeta pero su duro corazón de piedra no se conmueve. Saca un dinero y dice:
--hágame un favor, devuelva esto a la golfa que lo mandó y dígale que sólo fue un polvo, que no significó nada para mi. Que la desprecio, que no la soporto. Que no se me vuelva a ofrecer, que no la quiere ni ver. Qué se busque a otro.
Manolo cierra la puerta con desesperación. Así mismo y con cara de degenerado, el repartidor da el mensaje a Gisela a la que desnuda con la mirada. Ella siente un terrible dolor en el vientre, como si algo la apuñalara. Con mirada lasciva, el repartidor acaricia a la joven:
--si me dejas entrar yo te doy lo que necesitas... me encantan las guarras como tú...
Gisela, ofendida, tumba al descarado chico de una patada ahí, y cierra a la puerta. Llora.
--¿¿quién era, hija?
Gisela se saca las lágrimas:
--¿quien te manda estas flores y a cambio de qué?
--yo... es que...
Germán le arranca las flores de las manos y las tira por el balcón
--¡¡a partir de hoy no saldrás, haz la compra por teléfono¡¡
Gisela está dispuesta a todo para defender su amor y dice:
--¡¡no, papa¡¡tenéis la comida en la cocina, vendré cuando se me dé la gana¡¡
Germán trata de perseguir a su hija pero ésta se mete veloz en el ascensor. Germán baja las escaleras corriendo pero no puede impedir que se meta en un taxi.
--¡¡ven aquí... no voy a permitir que te comportes como una mujerzuela¡¡¡ya no tienes edad¡¡
Gisela no le hace caso. La gente se le ríe.
--¡¡¿¿ustedes que miran??¡¡ --dice el hombre.
Raúl lo ha visto por la ventana. Está muerto de la pena:
--¡¡ahora no voy a poder volver a salir a la calle¡¡¡¿¿porque no me tocó una mamá normal.
Gisela está frente a la casa de su amado. Va discreta ya que se ha dado cuenta que esas cosas no funcionan con él. Lo espera durante horas. Manolo muy arreglado, está guapísimo y ella suspira enamorada. Se acerca a él. Manolo pasa de largo. Ella lo sigue pero él corre y se mete en un coche y ella no lo puede atrapar. Manolo la ve en la carretera llorando desesperada. Le duele. Con una mano se acaricia la cabeza:
--¿¿¡porque está loca se ha tenido que encaprichar de mi?¡¡¿¿porque no me olvida y se busca a otro??
Manolo se refugia en Marta. No hay nadie en casa de ella y la besa y la lleva al dormitorio. Ella necesita estar con él, se ha acostumbrado a su cuerpo, a sus caricias. Manolo necesita olvidar a Gisela. Los dos están ya desnudos disfrutando el uno del cuerpo del otro. Justo cuando ya van a hacer el amor, él se aparta de ella sofocado:
--¡¡lo siento, no puedo¡¡
Y es que no hay manera que se levante. Sí piensa en Gisela se le endurece pero la voz de Marta se la mata. Marta no entiende nada:
--¿¿qué te pasa?¡¡no me puedes dejar así¡¡
Manolo se viste a toda prisa.
--¡¡lo siento, no puedo... no puedo¡¡
Manolo se va y Marta no entiende nada. Aparte que se ha quedado con las ganas. Manolo se refugia en su amigo Nemesio y le cuenta lo que le ha pasado.
--¡¡lo tuyo es grave... muy grave¡¡ --dice burlón.
--¿Qué es lo que me pasa?
--que eres un tonto, no puedes con la culpa... yo me resignaba a perder a Marta, me divertiría con la guarra del mercado...
--¡¡no puedo... yo amo a Marta¡¡
--es que eres muy raro, no conocí a otro chico que se sienta tan mal después de engañar a su novio. No sé, dile la verdad a Marta. A lo mejor te perdona, yo creo que es la única manera que trates de arreglar la cosa.
--¡¡esa loca va arruinar mi vida¡¡ --dice Manolo angustiado.
--lo que daría yo por conocer a esa ramera.
--¡¡no sabes lo que dice¡¡esta loca... es capaz de todo por coger con un macho¡¡
--¡¡que haga conmigo lo que quiera¡¡ --dice él lascivamente.
Al día siguiente, Gisela va a casa de su amado, quiere verlo aunque sea de lejos. Va de prisa y se choca con alguien, con Nemesio. El chico no imagina quien es esa mujer pero le gusta, la mira seductor.











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