Juanma se abrocha los pantalones feliz después de haberse estrenado con Gisela que está desnuda en la cama. Se siente en el séptimo cielo. Él está tenso. No sabe qué hacer.
--bueno... yo ya me tengo que ir. Es muy tarde y hay que vaciar el carro.
–Tranquilo. Lo he donado todo a un comedor social. El carro está vacío. Mientras estábamos en lo nuestro un grupo de personas se lo han llevado.
Él se lleva las manos a la cabeza;
-¿Has hecho esto solo para acostarte conmigo?
Ella hace que sí con la cabeza.
–!Estás loca! ¿Y haces esto con todos?¿Eres millonaria?
–No a la dos preguntas. Es la primera vez que conozco un dios griego.
El guiña el ojo. Él está feliz de haber perdido su virginidad pero también quiere que ella se lleve un buen recuerdo
–He acabado rápido pero me recupero pronto… ¿cuántos hemos echado? ¿Cuatro?
Ella lo mira hechizada.
Gisela se levanta desnuda y lo besa dulcemente:
--gracias por este momento, hace años que no era tan feliz.
Él traga saliva, ella lo acaricia:
--pero tranquilo, si quieres no nos volvemos a ver. Esto no te compromete a nada.
El chico se acaricia la cabeza con vergüenza y aclara para evitar responsabilidades.
–en poco mas de un mes cumplo los 17 y me daba mucha vergüenza ser virgen.
Ella le pone la mano en la mejilla:
–ha sido un regalo para las dos y tú mandas. Cuando quieras estoy disponible para ti.
Él vive un sueño:
--sí me gustaría verte, lo que pasa es que vivo en Sabadell. No puede venir entre semana...
--El sábado te vengo a ver... yo encontraremos una excusa para vernos... ¿quieres?
Él hace que sí con la cabeza, ella le acaricia el tierno y desnudo pecho de él:
--espero que pienses en mí, yo no dejaré de hacerlo.Ya pensé que nunca volvería a vibrar así en brazos de un hombre...
Juanma sonríe orgulloso y se besan apasionadamente. Él se abrocha la camisa, ella lo sigue excitada por el trasero de él. En la puerta Juanma la mira con timidez, desea besarla pero no se atreve y lo besa él a ella. El chico se va muy contento y ella se lo queda mirando. Él se gira y ella le sonríe. Luego él ya se va. Ella cierra la puerta y salta de alegría:
--¡¡no me lo puedo creer, no me lo puedo creer¡¡
Gisela sube al cuarto y acaricia esas sábanas que huelen a él:
--su primera vez... ha sido su primera vez... es tan joven y tan hombre.
Gisela se siente de nuevo en la adolescencia.
Mientras Gisela se siente feliz como nunca, en Grecia Manolo está en el hospital. Lo introducen en quirófano al borde de la muerte.
--¿ya han avisado a su familia?
--viajaba con su madre y su esposa. Las dos han muerto. No localizamos a nadie más.
Manolo lucha por su vida en una dura y larga intervención, el pequeño Leandro está jugando a un juego de mesa con su hermano Mateo. De repente el niño se lleva la mano al pecho y parece que se ahoga. El mayor de los hijos de Gisela se asusta.
--¿¡que pasó, campeón?¡
El niño lo mira aturdido:
--no sé.
--¿que te duele?
--no sé.
El niño está muy aturdido. Ha sentido un dolor en su alma, como si presintiera que su padre está en peligro. Mateo acaricia la cabeza fraternalmente la cabeza de su hermano:
--¿estás bien?¿seguimos jugando?
El niño hace que sí con la cabeza pero está muy angustiado. Mateo trata de animar al chico preocupado por no saber lo que le pasa.
--¿quieres que vayamos a dar una vuelta?
Leandro hace que no con la cabeza.
--Me estás asustando ¿seguro que no te pasa nada?
En ese momento entra Gisela. La mujer está muy feliz pero se asusta al ver a su hijo pequeño pálido y a Mateo tocándole la frente.
--¿qué pasó, mi vida?¿qué pasó?
La mujer abraza a su hijo angustiada. Mateo trata de calmarla:
--no es nada...
La mujer besa a su pequeño en la frente. Le pregunta lo que le pasa.
--No sé --dice el niño-- de repente me puse triste y no sé bien porqué.
Gisela lo mira a los ojos y no sabe bien porque piensa en Manolo. Recuerda lo mucho que le gusto, sus primeros besos, sus caricias. Lo feliz que fue cuando se iba a casar con él. Unas lágrimas asoman por el rostro de la mamá. Con mucha ternura, Leandro acaricia las lágrimas de mamá:
--¿tú también te pusiste triste?
Mateo mira a su madre y a su hermano sorprendido:
–¿se puede saber qué les pasa?
Leandro hace que no con la cabeza en señal de no saber lo que ocurre. Gisela fuerza una sonrisa:
--no pasa nada... todo está bien... todo está bien...
Gisela tiene muy abrazado a su pequeño. Sin imaginarlo los dos han presentido que Manolo los necesita. El ex frutero ha sobrevivido a la operación aunque está muy delicado.
--Gisela, Gisela --murmura.
Al día siguiente en la tarde, Raúl y Daniela están haciendo apasionadamente el amor. Le da por detrás y se vuelve loco.
--¡¡como me gustas, como me gustas¡¡¡ --jadea él.
Ella no dice nada. Sólo disfruta el momento y él sigue:
--di que nunca nadie te hizo sentir como yo... dilo ...--jadea él.
Gisela se siente muy bien con el guapo joven pero tampoco le quiere mentir. No sabe qué es lo que le tiene que decir. En ese momento llaman a la puerta y los distrae a los dos. Raúl se para.
--ve a abrir.
--está bien, pero no te muevas. --dice ella mientras se pone una bata.
Raúl la espera desnudo en la cama. Le guiña el ojo.:
--aquí te espero para continuar, no te tardes...
Los dos se besan y ella se va. Daniela se queda de piedra al abrir la puerta:
--¿¿¿tú?
Gisela se invita a pasar.
--sí, ayer pasé una tarde maravillosa pero no te pude contar... ¡¡Y tenia unas ganas de hablar contigo¡¡
Daniela mira hacia la habitación nerviosa:
--no creo que sea el momento.
--¿¿estás acompañada??
--¡¡No¡¡no¡¡ --dice Daniela nerviosa.
--¿entonces?
--bueno es que sí...
--¡¡lo sabía... yo sabia que tenias a alguien¡¡¿¡Y porque no me lo presentas??¡
Gisela está tan feliz que no se da cuenta del nerviosismo de su amiga.
--¡¡es que se quedó dormido¡¡
--¡¡entonces tienen unos minutos para hablar conmigo¡¡
Gisela se sienta en el sofá y Daniela fuera una sonrisa:
--espero que Raul no sea como el hermano y no se le ocurra salir --dice para sí.
Pero el mediano de los hijos de Gisela sale desnudo. Se para al oír a su madre. Se queda donde las puede oir sin ser visto al oír que su madre dice:
--¡¡me acosté con Juanma¡¡soy tan feliz¡¡
Raúl no da crédito a lo que oye. Daniela tampoco:
--¿¿qué? ¡¡estás loca¡¡ ¡es un niño. Tiene 17 años¡¡
Gisela sonríe fascinada:
--¡¡no, ya no... yo lo hice hombre y aún no ha cumplido los 17¡¡
--¿Y que hiciste con esas toneladas de frutas y verduras que le compraste?
--ya está en un comedor social.
--estás loca..Ese chico se acuesta contigo y encima te gastas una fortuna que regalas. Si tu padre se entera... tampoco te sobra el dinero.
--Ya lo sé pero es que no se me ocurría nada más...
--¿y entonces? ¿ya se acabó o cada semana te vas a dejar el dinero que no tienes en su puesto para que se acueste contigo? ¡¡para eso contratas a un profesional del sexo que te hará gozar más.
--Juanma es un hombre que me llena plenamente y es un hombre desde hoy... antes era un niño. En mis brazos perdió la virginidad.
Cada palabra de su madre es una puñalada para Raúl que le cuesta mucho no salir desnudo tal y como está e insultarla.
Daniela se ha acostado con los hijos de su amiga siendo menores de edad. Sabe que no le puede juzgar pero trata que reflexione.
... ¿es que no te da pena que tus hijos lo vaya a saber?
--sí, claro que sí... ¡¡pero soy mujer y tengo mis necesidades¡¡Yo no me meto en sus vidas pues que ellos no se metan en la mia¡¡
--ay amigoa, presiento que toda esta historia acabará mal.
--Mi vida amorosa ha sido más bien frustrante y ahora me siento feliz, durante años he sido solo madre pues ahora quiero ser madre y mujer... ¡¡nadie me puede condenar por eso¡¡
--¡¡tu padre y tus hijos lo harán y no por acostarte con un hombre sino porque es un menor de edad¡¡ ¡Sería el escándalo que te faltaba!
Gisela está demasiado feliz y Daniela se calla porque sabe que no podrá convencerla de nada.
gustaría poner en aviso a su amiga pero no puede hacerlo si quiere seguir ocultando que se acuesta con los dos hijos mayores de ésta.
gustaría poner en aviso a su amiga pero no puede hacerlo si quiere seguir ocultando que se acuesta con los dos hijos mayores de ésta.
Raul se va con el rostro desencajado de la rabia. Escupe fuego por los ojos. Entra en el baño. Se lava la cara. Tiene clavadas en la menta las palabras de su madre:
--¡¡no puede ser¡¡no puede ser¡¡
Da un golpe a la pared con rabia:
--¡¡es una perdida¡¡siempre lo fue¡¡
Daniela no tarde a acercarse a él:
--¿¡qué pasó?!.
Raúl la mira molesto:
--¡¡ya sé que mi madre es una perdida y que se acuesta con menores¡¡¡¡el abuelo tiene que saber esto¡¡
Raúl se iba a ir del baño pero Daniela lo agarra del brazo:
--¡¡tú no le vas a contar a nadie lo que has oído de tu madre y yo le diré a todos y en especial a la novia que tienes que te acuestas conmigo¡¡
--¡¡claro, tú la justificas porque eres una ramera como ella¡¡
Daniela lo abofetea y los dos se miran furiosos.
--¡¡no te quiero ver nunca más¡¡
--¡¡pues tu te lo pierdes¡¡ –dice él.
Raúl se viste a toda prisa. Mientras se sube la cremallera, Daniela trata que se calme:
--¡¡tu madre es una mujer, tiene sus necesidades¡¡
--¡yo siempre supe que mi madre es una perdida pero yo ahora soy un hombre y yo no voy a permitir que nadie manche a mi familia¡¡
--¿¿¡que vas a hacer?¡
--supongo que no me vas a decir quien es el amante de mi madre ¿no?
--no lo sé pero si lo supiera tampoco te diría...
--pues yo tampoco te diré nada.
La mirada llena de odio de Raul asusta a Daniela y le gustaría poner en aviso a su amiga pero no puede hacerlo si quiere seguir ocultando que se acuesta con los dos hijos mayores de ésta.

























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