miércoles, 12 de agosto de 2026

capitulo 4

 



Gisela se "escapa" un momento de sus obligaciones y va a ver a Daniela.

--toma... te tengo un regalo.

Gisela ya sabe de qué se trata. Su rostro se le ilumina y al ver un sobre de fotos se emociona al comprobar que efectivamente son las fotos de su amado frutero. Las mira y las besa:

--que guapas han quedado... él está tan guapo y sexy... las tendré que esconder bien... como mi padre se entere le va a dar algo...

--ya eres una mujer... tu padre no te puede tratar como a una niña...

--tú sabes porque mi padre es así conmigo...

--¡¡no lo justifiques¡¡¡los hombres que se fingen tan morales son unos cerdos con la hija de los demás¡¡

Daniela habla con demasiado odio:

--¿¡pero qué te pasa con mi padre??¿¿porqué te pones siempre tan mal cuando hablamos de él??¡¡

Daniela fuerza una sonrisa:

--hablo en general... es que me da rabia la falsa moral de algunos hombres... pero no importa... estabas hablando de ti y de tu macizo...

--Macizo es poco... macizorro...

--tú hazme caso, sigue mis consejos. Tienes derecho a vivir y a ser feliz. La próxima vez que lo veas hazle saber que te gusta y si tienes una oportunidad... no lo dudes, no te frustes... que llevas muchos años sin comerte un hombre...

Gisela está muy excitada pero también tiene miedo. Se siente como la primera vez. Daniela saca algo de su bolso y dice:

--y sobretodo no olvides esto...

Aunque se la quiere poner en la mano, Gisela rechaza esa caja de preservativos con miedo:

--¡¡chica, que haces... qué es esto¡¡¡?

Daniela se le ríe:

--esto se llama condones... así te ha ido... tú llévalos siempre encima por si acaso y ya verás que rico el sexo seguro...

--¡¡estás loca... él pensaría que soy una cualquiera¡¡

--claro que no... estas cosas son normales...

--¡¡sí pero él pensaria que estoy acostumbrada a estas cosas y no quiero que piense que soy una mujer que sólo busca sexo... ¡¡y si mi padre los encuentra me mata¡¿o mis hijos¡¡¡ ¿¿¡te imaginas?¡¡me encuentran estos los niños y me muero de la pena¡¡

--pues Mateo ya pronto los va a necesitar y le vendría de un bien que tú tuvieras...

--¡¡no digas eso de mi niño¡¡¡además lo dices como si entre mi macizorro y yo fuera a pasar algo y no... Yo sé que no me voy a atrever...

--quien sabe... a lo mejor él es el hombre que dicen que todas tenemos por destino y la vida te lo mete directamente en tu cama... y si eso pasara no seas tonta...Ni se te vaya a ocurrir decirle que no.

--ojalá, sería tan bonito poderlo amar pero sé que mi sueño no se hará realidad... me tendré que conformar con disfrutarlo de lejos... y espero que mi búsqueda por encontrar su frutería me vaya bien...

--yo no sé que voy a hacer contigo... yo creo que voy a tener que ir contigo y buscar un acercamiento entre tu macizo y tú...

Gisela se altera:

--¡¡no hagas eso que me da algo¡¡

--pero es que...

Gisela no la deja seguir:

--tú has dicho que si es el hombre que me toca por destino la vida ya se encargará de unirlos...

--si bueno pero es que a veces hay que hacer un poco de trampa...

--Yo te puedo asegurar que si él me dice algo yo no le voy a decir que no pero aunque lo desee no soy una mujer que pueda ir así enamorando a los hombres... ¿que cara va a poner si sabe que tengo dos hijos adolescentes?¿que pensará de mi?

--eso él no lo debe saber...

--¡¡yo jamás negaria a mis hijos¡¡

--es que si vas con la verdad por delante así nunca saldrás con un chico... si un chico se te acerca tú no le digas que eres madre hasta que estés segura de su amor.

Gisela no le dice nada pero no está muy de acuerdo con su amiga.



Y Gisela pasa todas las semanas deseando que llegue el sábado. Amanece un día tormentoso. A pesar de todo, Gisela agarra su carro para ir al mercado. Germán la mira sorprendido,

--¿¿que haces hija?¿que te queda por comprar?

--pues la fruta y la verdura como siempre...

--Como esta semana no vas al mercadillo mejor compras un poco cada día.

Gisela se ha quedada en shock:

--¿¿porque no voy a ir al mercadillo??

--¡¡¡hija, va a llover y hace un viento... total y te cae algo por la cabeza¡¡¡ además.... no habrá nadie...

Gisela sufre una gran decepción. No puede aceptar que esa semana no vea a su amado frutero. Tratando de ocultar el llanto Gisela dice:

--pero es que yo había quedado con Daniela... es que no nos hemos visto en toda la semana --miente la mujer.

--bueno... pues ves a casa de tu amiga pero no te tardes...

Gisela da un beso a su padre que la mira indiferente y se va corriendo. Hace caso omiso a lo que le ha dicho su padre. Va al mercado que es en una calle de fábricas.

--¡¡no me puedo hacer esto¡¡tiene que estar¡¡

La mujer se desespera al ver todo vacío, apenas hay cuatro paradas y no la de él. Gisela llega a casa de Daniela llorando. Daniela la abraza a asustada:

--¿¿que te pasó??

--No, vino... mi macizorro no vino...

Daniela le sonríe:

--chica, qué susto me has dado. Creí que te había pasado algo...

Gisela llora como una adolescente plantada en una cita:

--¡¡es que yo lo quiero... ya no puedo pasar una semana sin verlo¡¡¡

--Gisela... eres una mujer madura... ¡¡tampoco te comportes asi como una niña¡¡

--¡¡es que llevo toda la semana esperando y ahora tendré que pasar una semana más sin él... y por más que busco no encuentro la frutería¡¡

--tú sí que me sorprendes... cada vez más... sí que te ha dado duro este loco amor... espero que te salga bien porque si no...

Aunque tiene ganas de decirle que es una tontería sufrir por quien no se conoce, Daniela trata de calmar a Gisela.









Y pasa una semana más, hace bastante viento y Gisela tiene miedo que su padre le diga que no vaya al mercado y que él no esté. Todo transcurre como un sábado más y Gisela va al mercado muy emocionada. Siente el corazón como si se le fuera a escapar del pecho. Le da horror pensar que tampoco lo vaya a ver más. Francamente hace mucho viento. Algunas paradas tienen sombrillas por si llueve, aunque el viento parece que las va a tirar. Justo en la parada de delante a la de Manolo a Gisela se le cae en la cabeza la sombrilla de la parada de enfrente. Se lleva un susto de muerte. Cae al suelo y por un momento cree que le pasó algo y que no podrá verlo. De repente como todo un caballero, Manolo va a su rescate. La ayuda a levantarse.

--¿Te sientes bien? --le pregunta muy dulce.

La propietaria de la parada se siente culpable. Le pide disculpas y le regala alguna verdura y le dice:

--¿seguro que te sientes bien? vete a tu casa a ver si te vas a desmayar, que alguien te acompañe.

Gisela mira a Manolo en estado de shock. Es un sueño estar cerca de él.

--está chica se encuentra muy mal,  no puede ir sola a la casa. --dice la madre de Manolo.

Manuela le llena unas bolsas de naranjas y se las pone en el carro. Medio mareada por la emoción va a pagar pero Manuela le dice:

--no, hija... no te preocupes.

Manolo agarra el carro y le dice a la mujer:

--te acompaño a tu casa.

Gisela lo mira como si fuera un sueño. Cómo la ve tan pálida, él la abraza:

--ven, vamos... que yo te ayudo.

Gisela está temblando pero no del susto como cree Manolo sino de la emoción por lo que está viviendo.  Con una mano él lleva el carro y con la otra la abraza a ella. El calor del cuerpo de él la enloquece. Sin ninguna idea en mente, sólo la de estar a solas con él, Gisela le da la dirección de casa de Daniela. Las dos amigas se miran con complicidad.

--¿¿es tu hermana? es que se dio un golpe con la sombrilla... pero como no se queda sola... yo me voy...

Daniela dice:

--¡¡no, aún no... espera que voy a la farmacia¡¡

Daniela los deja solos. Manolo y Gisela se miran. Ella con deseo, él siente algo que le gusta y le da miedo.

--de veras que me tengo que ir... no puedo dejar a mi madre sola...

Ella lo mira como en shock aún.

--¿te sientes bien? ¿necesitas algo?

--¿como te llamas?

--Manolo...

--yo soy Gisela... gracias por todo...

Ella le da un beso al lado del labio. Él traga saliva. Ese beso la acaba de quemar. Él ya se iba a ir pero ella quiere que se quede un poco más y no se puede reprimir. Lo llama. Él se gira nervioso, se queda en la puerta. Ella se le acerca y lo besa con toda la pasión que lleva dentro, que lleva guardada por años. Él responde con la misma pasión. Gisela se transforma en una fiera salvaje. Se lanza sobre él. Le saca el jersey mientras le besa  y le acaricia el pecho. Él está excitado, no se resiste. Ella se desnuda ante él que la devora con sus manos y sus labios. Van al cuarto. Él se desnuda con rapidez. 

--eres tan guapo... tan perfecto --jadea ella que le parece un sueño estar viendo a ese macizorro desnudo.

Manolo no le dice nada, se lanza sobre ella... La llena de babas y la marca con sus caricias en todo el cuerpo. Él es un volcán en erupción dispuesto a llenar de su lava de placer el cuerpo de Gisela.


















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 Manolo nos manda un beso (hecho con IA)