lunes, 17 de agosto de 2026

capitulo 27

 





Manuela no da crédito a lo que oye:

-¿¿qué dice Marta, hijo?

Manolo está bastante triste, Marta detrás de él.

--¡dile que es verdad, dile que es verdad¡¡

Manolo tapa el auricular con su mano para que su madre no lo oiga.

--Marta, te dije que yo le quería dar la noticia a mi madre.

--ay perdona, es que estoy tan feliz.

Manolo no comparte la felicidad de Marta y aunque ella se da cuenta no le importa ya que para ella Manolo es un trofeo y lo único que le importa es que ha sido ella la que ha logrado llevarlo al altar.

--es que no se que te pasa... --dice ella haciéndose la víctima-- después de todo lo que me has hecho, encima que yo te he salvado, que me he tenido que conformar con una boda en secreto... Ni siquiera me puedo dar el gusto de dar la noticia a mi suegra...

Las palabras de Marta hacen sentir culpable a Manolo:

--ya no me hagas sentir mal,  eres tú la que te has querido casar de esta manera y yo sólo quería poder ser yo quien se lo contara a mi madre.

Marta se finge dolida:

--¡¡ahora va a resultar que yo te presioné a casarte conmigo¡¡

Manolo está perdiendo la paciencia:

--Marta por favor, deja que hable con mi madre, luego hablamos tu y yo.

--haces conmigo lo que se te pega la gana... --solloza victimizándose de nuevo

Marta se queda en un rincón, se hace la víctima. Aprovecha que se da la espalda y su esposo no lo ve para sonreír victoriosa. Manolo entonces sigue hablando con su madre.

--mamá... ¿sigues ahí?

Y Manuela casi se había quedado muda llamando a su hijo:

--hijo, por fin, ya creía que se había cortado la comunicación... ¿qué es lo que está pasando?

--Nada mamá, perdona quería ser yo el que te dijera la noticia.

--¿cómo has hecho esto? Sabes el escándalo que se montó en la boda y ...

Manolo la interrumpe:

--lo sé mamá  pero ya no quiero saber de esa mala mujer que me engañó.

--si pero es que si sospechas que el hijo que espera no es tuyo...

--¿¿cual hijo mamá? --sigue interrumpiéndola él-- A mi me consta que Gisela no está embarazada.

--No pero sí...

Manolo no deja hablar a su madre. Está muy alterado, le molesta hablar de Gisela.

--¡¡pero nada mamá¡¡

De espaldas a él Marta sonríe maliciosamente. Su plan ha salido perfecto. 

--Manolo está tan furioso que nunca sabrá la verdad porqué no dejará que se la digan --dice la mujer para sí.

Manolo se muestra tan molesto con su madre que ella no se atreve a decirle nada:

--como digas hijo...

--¡Yo voy a iniciar una nueva vida con Marta, con la mujer con la que siempre pensé que me iba a casar. Ahora ella es mi esposa y yo no quiero hablar de nadie más¡

--¿y cuando vuelves? ¿por cuánto tiempo durará la luna de miel?

--No me has entendido mamá, no es luna de miel. Marta se quiere quedar aquí indefinidamente y yo no... sé... creo que va a ser lo mejor. No quiero que me estén hablando de esa tipa a cada rato.

--Pero ¿cómo me haces esto hijo?

--mamá, entiéndolo. No puedo volver.

Marta se mete y gritando dice:

--¡¡suegrita a la que tengamos una casa nueva nos puedes venir a visitar¡¡

Manolo mira un poco molesto a Marta, ésta pone cara de bueno y susurra:

--ya no me vuelvo a meter.

y se queda en el rincón. Manolo habla tranquilamente con su madre:

--Marta tiene razón,  tú y papá nos pueden venir a visitar siempre que quieran.

Marta sonríe triunfante mientras que Manolo y su madre se despiden. Luego Marta se tira sobre Manolo que ha quedado triste. Lo besa, lo acaricia. Caen en la cama y él está pensando en Gisela, en sus besos, en cuando hicieron el amor. Marta y él se van fundiendo en un solo cuerpo. El placer de la carne lo relaja a él pero solo se le levanta si piensa en Gisela.







Al día siguiente, Manuela y Manuel bajan a la frutería. El matrimonio está muy distante. Justo en las persianas de la tienda alguien ha escrito con grafitis muchos insultos hacia la familia de Manolo, las personas los va mirando y Manuel está furioso:

--¿¡qué es lo que ustedes miran?

Manuela está muy sofocado:

--¡¡Manolo y tú tienes la culpa de todo esto¡¡

--¡¡la culpa de todo esto la tiene esa cualquiera¡¡

--¡Pero Manolo dice que no está embarazada y eso no es cierto¡¡

--¡¡y tú qué sabes¡¡ ¡Esa perra no esta embarazada, engañó hasta a sus hijos, el tiempo me dará la razón ¡¡ahora lo más importante es descubrir quién hizo esto y nos la va a pagar¡¡

Alguien los llama, es Mateo con un spray como el que han usado para pintar los insulta. El chico se ríe.

--¡¡yo lo mato, yo lo mato¡¡ --dice Manuel.

Manuela trata de calmar a su esposo, el hombre entra en la tienda y sale con un cubo de agua que tira sobre el chico al que moja de la cabeza a los pies. Riendo Manuel le dice:

--¡¡esto es lo que debería hacer con la cualquiera de tu madre para que no siga calentando a los hombres comprometidos como yo y mi hijo¡¡

El cuerpo del adolescente que empieza a ser hombre ha quedado muy remarcado por la ropa mojada. Manuela lo mira, lo mira con ojos y no precisamente maternales. Manuel y su hijo se miran con rabia. Mateo se da cuenta que la mujer están sintiendo algo y mientras mira al hombre furioso dice para sí:

--¡te vas a arrepentir¡¡¡¡yo te voy a demostrar quien es aquí una cualquiera¡¡


1 mes  después... Mateo llama a casa de Manuela. La mujer lo recibe sofocada. No lo deja entrar.

--¡¡ya vete¡¡¡esto es una locura¡

--¡¡Yo sé que tú estás enamorada de mi¡¡yo lo sé¡¡te gustan, te gustaron mis cartas¡¡

--¡¡yo no sabía que eras tú el que me enviabas esas cartas¡¡vete¡¡vete¡¡

Manuela habla con mucho dolor. Está sintiendo y mucho. Mateo se aprovecha de esto. Entra a la fuerza.

--¡¡no vete¡¡

Mateo la estrecha contra sus brazos y Manuela no puede luchar contra lo que siente. Mateo, a pesar de su inexperiencia, actúa como un profesional. Es el llamado de la carne y la venganza. Lleva a Manuela hacia el sofá y ahí vive su primera vez. A él le gusta más de lo que pensó. Ella llora.

--¿porqué me has hecho esto yo...?

Él se empieza a vestir. Se siente culpable de todo lo que ha planeado y es Manuel ha leído un anónimo que el chico le ha mandado diciendo que su esposa se veía en su casa con su amante y Manuel llega en ese momento. Se pone como loco al ver la escena. 

--¡¡Eres una perra, una perdida¡¡

Mateo agarra su ropa y dice:

--tu mujer es una guarra, papá. Como me ha desvirgado.

Manuel no sabe a cuál de los dos matar.

La mirada de dolor de Manuela de súplica lastima al adolescente pero siente odio, miedo y sale corriendo. Al cerrar la puerta oye como Manuel golpea a su esposa y la insulta y aunque Mateo quiere meterse recuerda que todo eso lo planeó él por vengarse y aunque sufre y llora se va a medio vestir. Manuel saca a su esposa desnuda a la calle:

--¡¡que todos sepan que eres una perdida¡¡no te quiero ver¡¡

Manuela desnuda llora. Mateo la mira de lejos. Su venganza salió redonda pero le duele. Manuel tira las cosas de su esposa por el balcón. Todos se ríen. Y aunque ya siente que Gisela quedó bien vengada, Mateo no se siente bien. La vergüenza y el dolor de Manuela se le ha clavado en el alma. Se va sintiéndose el peor de los hombres.



Manuel se va furioso. Ahora es él quien se quiere vengar. Manuel va en coche. En casa de Gisela sólo está Raúl con la música bien alta. Gisela está en el cuarto de la lavadora. Manuel irrumpe con fuerza en la casa y sorprende a la mujer junto la lavadora. No le importan los gritos de ella. La empuja contra la lavadora. Y se dispone a hacerla suya a la fuerza y por detrás. La insulta. Ella grita y llora. Él está enloquecido y la hace prisionera de su cuerpo y cuando ya todo parecía perdido irrumpe Germán. Y no viene solo. Llega la policía y se lleva detenido al hombre. Gisela cae al suelo llorando. Necesita un abrazo de su padre pero él no se lo da. Mateo se vuelve loco al saber lo ocurrido y llora ya que sabe que es culpa suya. Agradece que su madre esté bien y la llene de besos pero por dentro tiene un gran dolor.




Mientras en Grecia, Manolo está haciendo la maleta.

--¿qué es lo que te pasa? --dice Marta al llegar.

--noté a mi madre angustiada. Nos regresamos.

--¡¡no me puedes hacer esto¡¡

--¡¡es que siento que ha pasado algo¡¡

--pues dile a tu madre que se venga a vivir con nosotros.

--es que yo creo que ya va siendo hora de regresar.

Marta no sabe cómo retener a su esposo. Lo que menos le interesa es que se encuentre con Gisela Marta finge un desmaya. Manolo la socorre angustiado. Fingiéndose muy débil Marta dice:

--estoy embarazada, no te lo quería decir porque estoy débil. Es un embarazo  de riesgo pero no vida no importa pero sí la de nuestro hijos no puedo viajar así...

Manolo ha quedado muy impresionado por las palabras de su esposa pero Marta consigue su propósito. Se quedan. Manolo abraza a Marta y no ve los ojos de vibora que pone ésta.


Humillada y abatida, y  con  las cuatro cosas que ha podido recuperar, Manuela llega al aeropuerto para ir a Grecia. Ha tenido que usar mucho maquillaje para tapar sus golpes y moretones.

--Nunca volveré. Mi hijo y yo nunca volveremos. Nos han hecho demasiado daño... 

El rostro de la mujer se llena de lágrimas:

--Espero que Manolo nunca se entere de esto que me ha pasado... ¡¡yo me moriría de la pena¡¡

Manuela siente un gran dolor al pensar en Mateo. Fue muy feliz creyendo que él la amaba y en sus brazos. Su rostro se llena de lágrimas:

--¿porqué me has hecho esto?¿porqué?

La mujer se hunde en una de las butacas mientras espera su vuelo.

--espero que estés feliz y disfrutando por el gran daño que me ha hecho.


Mateo llora mientras está pendiente de su mamá y se asegura que está bien. Manuel ingresa en prisión. No deja de pelearse con todo el mundo y lo llenan de golpes.


Mientras en Grecia Manolo ha ido a buscar a su madre al aeropuerto. Madre e hijo se abrazan emocionados. 

--¿y Marta?

--está haciendo reposo,  luego te cuento. ¿pasó algo?¿y papá?

--no hablemos de eso.

Manolo tiene a su madre abrazado y le lleva la maleta. Caminan hacia el auto de él. Manolo tiene una pregunta clavada en el alma.

–¿has sabido algo de ella?

Él habla con cierta timidez, no quiere que se le note que piensa en ella. Manuela no soporta que le hablan de la madre del chico que la engañó, de la ex amante de su marido.

--¡¡olvida a esa cualquiera.¡¡

Manolo ve tanto dolor en el rostro de su madre que no se atreve a decir más.


Manuel se enfrente asustado a su primer día de duchas en la cárcel. Enseguida lo rodean un grupo de negros bien grandotes que le pellizcan y le azotan el culo y le silvan. Manuel los insulta y los demás se ríen y lo sujetan:

–asi nos gustan a nosotros las putas. Peleonas. Pero te vamos a domar y lo vas a disfrutar mucho.

Manuel es prisionero de ese grupo de hombres. A nadie le importan sus gritos y lo viola uno y otro y otro más. Lo dejan en el suelo llorando y lleno de sangre en sus posaderas destrozadas y le escupen y orinan encima.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

 Manolo nos manda un beso (hecho con IA)