viernes, 14 de agosto de 2026

capitulo 11

 



Gisela se ha quedado muy sorprendida por las palabras de su amigo.

--¡¡no puedes hablar en serio¡¡¡¡yo no pienso salir con otro¡¡

--mujer es un truco que nunca falla.

--¡¡pero es que entonces va a tener razón al pensar que soy una cualquiera¡¡

--no seas exagerada, deja pasar una semana y sino reacciona es que tu chico es demasiado frío y necesito un electroshock y los celos es lo mejor. Tú no te precipites, hazme caso a mi ya ya verás como dentro de poco serás la novia de tu guapo chico del mercado.

--no me gustaría tener que salir con un tipo solo por darle celos a Manolo... tendré paciencia, no lo molestaré y esperaré que sea él quien me busque a mi.








Gisela cumple su promesa de no acercarse a Manolo pero en la hora de la compra siempre está en su barrio. Pasa un buen rato allá. Se ha puesto unos prismáticos en el carro y así escondida tras una esquina lo espia. Ese amor la ha enloquecido y ella sabe que no es normal lo que hace y que es triste tener que conformarse solo con eso pero a pesar que sabe que se está comportando como una adolescente y no como una madre, Gisela pierda la razón cuando su Manolo está cerca. Se deshace cuando lo ve salir de la tienda para entrar en su casa. Tiene tentaciones de lanzarse a sus brazos pero aunque le cuesta se sabe controlar. Aunque no es una persona nada religiosa, llevada por la desesperación, entra en el templo y ante una imagen de san Antonio enciende una vela:

--por favor, ayudame a que sea mi novio.

Nada más salir del templo se topa con Nemesio. Éste se aprovecha y la abraza:

--¡¡ya no puedes huir de mi, guapa¡¡

--¡¡suéltame¡¡ --dice incomoda.

Él es muy coqueto:

--¿porque te haces la dura? yo sé que estás aquí por mi pero no te atreves a confesarlo. Dejemos ya de juegos, seamos novios. Sé que estás loca por mi.

–!¿qué?! --dice ella tratando de soltarse.

Totalmente excitado, él le dice:

--me gustas muchas... no sé...  vayamos al cine, de copas... a mi casa...

Él es muy seductor.

--¡¡dejame en paz¡¡

Cada vez más excitado él dice:

--te gusta jugar ¿eh? tú eres una cachonda, nos la vamos a pasar bárbaro. Cómo te voy a domar.

Él habla con cara de degenerado. Gisela se asusta al ver que los labios de Nemesio se acercan a los de ella y no lo duda. Lo tumba de rodillazo en los genitales. 

--¿por qué? ¡¡yo sé que te gusto¡¡ --dice él tirado en la acera retorciéndose del dolor.

Gisela le pasa el carro por encima:

--¡¡para que lo sepas aquí estoy por otro chico al que no le llegas ni a la suela de los zapatos¡¡

A pesar del dolor que siente y mientras se va incorporando, Nemesio mira a Gisela excitado:

--¡¡cómo me gusta esa hembra¡¡tiene que ser mía¡¡cueste lo que cueste¡¡

Por un lado sonríe al pensar en lo cerca que ha estado de sus labios y por otro lado se queja por su dolor testicular.


Al día siguiente, Gisela vuelve a ese barrio. Vuelve a la misma iglesia. En esta ocasión enciende al santo un cirio bien grande:

–!a ver si te enteras que el novio que yo quiero es Manolo¡¡ --dice algo molesta.


LLega el sábado y a pesar que desea estar cerca de él decide que lo ignorará:

--Daniela es una experta en las artes amatorias, ella siempre seduce a quien quiere, tengo que seguir sus consejos... ¡¡seguro que así no fallaré¡¡ --dice Gisela la noche del viernes dando vueltas en la cama y sin dejar de mirar aquellas fotos que le hizo a él.






Muy nerviosa y deseando verlo, Gisela va al mercado. Lo que no imagina es que Manolo tiene tantas ganas de verla como ella a él. Él no sabe qué le pasa pero en toda la mañana no hace más que estar pendiente de cuando ella llegue a esa parada.  Manolo y Gisela se encuentran cara a cara y a los dos se les ilumina la cara pero los dos lo disimula. Temblando pero con ganas de que ella le diga algo, él le agarra las bolsas y le pregunta con voz dulce:

--¿ya estás?

Ella lo mira con intensidad. Está feliz, está apunto de caer pero de repente recuerda las palabras de Daniela. Agarra sus bolsas con brusquedad y dice:

--No.

Se va al otro lado. Él agacha la cabeza triste. Gisela lo mira de reojo y suspira. Agarra cuatro tomates y le pide a la madre del joven que le pese y le cobre. Se va sin mirar atrás. Siente la mirada de él y eso la hace temblar. Cuando ya se ha alejado, se gira. Y se da cuenta que Manolo se da la vuelta precipitadamente ya que también la estaba mirando. Ese enciende una pequeña luz de esperanza. Va muy animada a casa de su amiga Daniela y le cuenta sus impresiones:

--¡¡el plan funciona, él está cayendo a tus pies¡¡ ¡¡dale la estocada final, que te vea con otro.

--No, no. Eso no. Me da miedo.

--pues entonces. Ten paciencia, dentro de muy poco Manolo va a ser tuyo.

--espero que no te equivoques, ya la paciencia se me está acabando. No sé si podré estarme otra semana con esta incertidumbre, si no me llama pronto, no lo podré resistir.

--siempre te queda el darle celos pero seguro que te llama.


Gisela pasa la tarde casi pegada al teléfono:

--¿esperas una llamada de alguien? --le pregunta su hijo Mateo.

-no, claro que no --dice nerviosa.

--tu andas muy rara,  como se entere el abuelo --dice el chico divertido.

Gisela se asusta:

--¡¡no le digas nada¡¡

Mateo sonríe a su madre:

--¿entonces sí hay algo que contar?

--No, inventes claro que no.

Gisela se encierra en la cocina muy nerviosa pero pendiente del teléfono. Mateo sonríe. Le gusta ver a su madre feliz. Suena el teléfono. Y Gisela sale corriendo. Ya Mateo ha tomado la llamada:

--es para mi, mamá.

Gisela entra en la cocina decepcionada.




Por su lado, Manolo salido de la ducha y envuelto en una toalla está tumbado sobre su cama. Nemesio está a su lado:

--¡¡estoy desesperado¡¡ Hoy ya le he puesto una excusa a Marta porque no pueda verla, no lo soporto¡¡Gisela se me ha metido aquí --dice dándose un golpe en la cabeza-- y no me la puedo sacar. ¿que es lo que me pasa?

--si la golfa está tan buena como dices es que deseas sexo con ella ¡¡tú lo que tienes es que lanzarte¡¡disfruta, cuando la vuelvas a tener sin frustrarte seguro que en seguida te cansas.

--¿Y Marta?

--todas las parejas pasan su crisis, cuando te des el gusto del todo con la del mercado todo volverá a ser como antes.

--¡¡pero es que ella ya no me dice nada¡¡

--es un truco, las perdidas son así.

--¿y si ella ya se cansó de mi?

--pues ni modo, perdiste la oportunidad por tonto.

--¡¡así no me ayudas nada¡¡

--¡¡yo ya te dije antes que te acostaras con ella sin preocuparte y no me hiciste caso ¡¡ahora no sé qué quieres que te diga¡¡No me hiciste caso y ahora estás pagando las consecuencias¡¡

Manolo se lleva las manos a la cabeza con desesperación:

--¿¿porque ha tenido que aparecer en mi vida?¿porque?

--así no vas a ganar nada, ve a su casa, tíratela o almenos intentalo.


Manolo pasa toda la tarde dando vueltas en su cuarto pensando si debe ir a buscar a Gisela o no. Finalmente no lo hace. Mateo va a dar las buenas noches a su madre. Ésta está llorosa en su cuarto.

--¿te sientes bien?

--si, hijo... tranquilo.

Ella se aguanta el llanto. Da un beso a su hijo. Luego llora mirando la foto de su amado.


Al día siguiente, Gisela está frente a la casa de Manolo, a través de los prismáticos lo espía en el interior de la casa. Lo ve un poco. Lo ve en el comedor pero algo le llama la atención por primera vez se fija en la casa de al lado y se da cuenta que Nemesio es el vecino de Manolo. Sonríe. No tardan en salir los dos amigos juntos. Y Gisela no se oculta, va hacia ellos. Manolo está nervioso, no dice nada pero sonríe seguro que va por él. Nemesio la mira con cierto miedo. La ve demasiado decidida, se pone las manos delante por si a caso. Manolo ya iba a saludar a la chica pero para sorpresa de los dos, Gisela besa apasionadamente a Nemesio. Casi lo ahoga él está feliz. Manolo los mira con el rostro desencajado. Luego sin dejar de abrazar a un sorprendido Nemesio dice ante un incrédulo Manolo:

--¿sabías que somos novios?

Cara de sorpresa de Nemesio y ella que lo vuelve a besar. Manolo no puede con los celos y la rabia. 





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