A Manolo le molesta el comentario de su amigo.
--¡¡no te expreses así de Gisela¡¡
--¡¡pero digo la verdad¡¡si está muy buena pero ya no es una niña, tú sólo querías divertirte con ella y ahora ésa sale con un bombo¡¡¡¡Ahora entiendo porque tú y no yo... porque yo no tengo tanta cara de tonto como tú. Ella ya piensa que tú le vas a solucionar la vida, sin trabajar y con dos bastardos. Está como loca por conseguir un marido que la mantenga y fe tonto sales tú. A saber de quién será el padre.
Nemesio se burla de él pero le tiene rabia por el deseo que despertó en esa mujer.
--Yo sé que es mio.
--¿cómo puedes estar tan seguro? ¡¡te ha querido atrapar con un hijo y no debes dejar que lo logre¡¡
--¡¡no puedo hacerlo¡¡¡¿¿te imaginas? ¡¡ha sido madre soltera dos veces, no puedo permitir que sea madre soltera por tercera vez¡¡eso sería demasiado¡¡Imagina lo que dirán su padre, sus hijos, la gente que la conoce. La trataran de ramera.
--y mentira no es. Ese no es tu problema. Debió pensar en todas esas cosas antes. Antes de querer atraparte con un bombo.
--le tomó de sorpresa.
--¡¡por favor... si tú no te cuidaste es porque debes pensar que ella sí se cuidaba que con lo alocada que fue contigo es lo más normal...¡¡pero ella sí sabía que no se cuidaban y la única explicación es que buscaba ese hijo¡¡
--yo no creo eso pero en todo caso ya es tarde, un hijo mío crece en el vientre de esa mujer y le tengo que cumplir.
--¿¿¡qué es lo que vas a hacer??¡¡ ¡¡no puedes unirte a esa ramera, su hijo puede ser de cualquiera¡¡ Haz un ADN y si es tu hijo le pegas lo que toque y punto. De abandonar a un hijo a casarte con las madres hay un abismo. Ocúpate de tu hijo en caso que lo sea pero no dejes que esa cualquiera se burle de ti.
--Su angustia era sincera
--tú eres un tonto y por eso te has dejado pescar.
Manolo mira a Nemesio herido:
–¿crees que lo hizo a posta?
--seguro, sabía que tú no te le iba a escapar... con dos hijos... ¿qué más podía hacer?
--sea como sea ya es tarde.
--claro que no, vale que te ocupes de su hijo pero no casarte con ella.
--no puedo. Su padre la va a matar, sus hijos. Imagina lo que van a sentir esos pobres niños si ven a su madre embarazada y sola...
--van a pensar lo que es... que son unos hijos de put...
Nemesio no acaba las cuatro letras ya que Manolo lo interrumpe:
--¡¡no la ofendas¡¡equivocada o no es una mujer que espera un hijo y mío¡
--eso que es tuyo... ¿supongo que te harás la prueba?
--no, yo no la voy a humillar con eso. Lo que está claro es que yo me acosté con ella y no me consta que vaya haciendo lo mismo con los otros por lo tanto ese hijo es mio.
--una mujer que se regala a un desconocido sólo es una ramera que hace lo mismo con todos.
--contigo no y eso me da qué pensar. No es una santa y seguro que no es verdad que haga años que no follaba pero lo que sí creo es que en las últimas semanas sólo ha estado conmigo. A lo mejor después estaría con otro pero ahora no. Por lo tanto es mi responsabilidad y la tengo que cumplir. !Yo no quiero ser uno más de los desgraciados que la han abandonado¡¡ !eso no es de hombres?
Manolo no tiene muy claro sus sentimientos por Gisela pero le gusta mucho y le importa y desea protegerla a toda costa.
--debió pensar en eso ella antes. Yo de ti me lavaría las manos. Ya está acostumbrada y su padre y sus hijos se tendrán que resignar. Es puta y lo será toda la vida. No te ates a esa mujerzuela. Piensa en Marta, en tus padres... sobretodo tu madre que ve a Marta como a una hija ¿qué va a decir tu madre?
--un hijo está por encima de todo y lo voy a lamentar por Marta pero ella tiene derecho a rehacer su vida con un hombre que la merezca y que no tenga una carga. Marta no me duele como me duele ahora Gisela. Gisela es mi responsabilidad. No Marta
Nemesio no dice nada pero le brillan los ojos. Quiere ser él ese hombre que disfrute de Gisela... almenos por un rato.
Al día siguiente, Manolo despierta con mala cara. Se siente como si un tren le hubiera pasado por encima. Se mira al espejo. No quiere dejar a Marta, le duele hacerlo. Tampoco quiere comprometerse con Gisela. Se da una buena ducha fría para relajarse. Desnudo frente al espejo piensa en ese hijo que se nutre de Gisela, un hijo que es una parte de él:
--es mi hijo, de eso estoy seguro y por un hijo uno daría la vida. Un hijo ya son palabras mayores.
Manolo se viste con amargura. Se alegra que no estén sus padres para no tener que darles la cara. Va directo a casa de Marta.
--mi amor, que alegría.
Marta es cariñosa con él porque tiene miedo que se le note que ha besado a Nemesio.
--¿Has venido a hablar de la boda?
Los dos se ven muy nerviosos.
--No, tenemos que hablar de nosotros.
--sé que han pasado cosas pero tú y yo estamos juntos desde niños.Yo no he conocido a otro, todos sueñan con nuestra boda.
Marta no calla y Manolo aunque le duele acaba diciendo:
--no habrá boda.
Y a Marta lo que más le duele es el romper con la rutina y el qué dirán los demás que el hecho de perder un amor. Ya hace mucho que Manolo es solo un compromiso rutinario.
--¿cómo?¿porqué me dices eso?
Manolo se sienta abatido y dice:
--No sé cómo decirte esto pero...
--¿te enamoraste de otra? --lo interrumpe ella-- ¿es eso? seguro que es solo una aventura. Yo te perdono. Nos casamos y después lo olvidamos todo.
--No... no es eso... pero no puede hablar boda.
Con tal de no quedar como la abandonada Marta es capaz de tragar con todo:
--yo sé que todos los hombres tenéis una amante y no me importa lo acepto. Pero no te quiero perder.
Manolo la besa en la mano. Se siente muy culpable.
--tú eres muy buena, no te merezco, encontrarás un hombre que te haga feliz.
Marta lo abraza con desesperación:
--¡¡yo te amo mi amor¡¡yo te lo perdono todo¡¡
Él tiene remordimientos por el dolor de ella, por su angustia y no se da cuenta que es puro orgullo.
--¡¡maldito imbécil --de ella para sí-- tú no me vas a dejar después de llevarte lo mejor de mi
Manolo se levanta y Marta no lo deja hablar. Manolo trata que comprenda como son las cosas.
--Yo te comprendo. Te dejaste deslumbrar por una guarra. Hay mujeres así que van detrás de los hombres buenos. sé que tú eres tan decente que te sientes incapaz de volver a mi pero a mi no me importa. Te perdono.
Manolo cree que Marta lo ama de verdad y así le duele aún más lo que le tiene qué decir. Tiene un nudo en la garganta.
--es que soy responsable de esa mujer,no la puedo dejar.
Marta se levanta, ahora sí se ve molesta.
--¡no, por obligación no¡¡si tú no la amas pues dejas a esa perdida y punto¡¡
--no puedo.
--¡¡claro que puedes¡¡¡tú no tienes experiencia y no puedes estar más comprometido con esa guarra que conmigo¡¡no me vas a dejar y punto¡
No se da cuenta que Marta no quiere que la deje por orgullo. Con mucha pena porque ahora cree haberse dado cuenta que Marta lo quiere mucho y más que nunca no desea dejarla, le dice:
--está embarazada, espera un hijo mío.
--¡¡¡no eso es mentira¡¡¿como sabes que el hijo es tuyo si es una ramera??
Manolo no quiere discutir con su novia. Le duele su sufrimiento aparente:
--espero que algún día me puedas perdonar y seas feliz con otra.
Manolo se va y Marta tira un jarrón con rabia:
--¡¡esa ramera no se va a quedar con mi hombre¡¡claro que no¡¡
Gisela está muy intranquila.
--¿qué es lo que te pasa mamá? --le pregunta Mateo.
Gisela tiene miedo que Manolo no cumpla con su palabra y que su hijo mayor, el hijo que la respeta, se decepcione de ella. No dice nada. Sólo lo abraza llorando. Mateo la acaricia con mucho cariño:
--mamá, ¿qué te pasa?
Gisela no dice nada porque llaman al timbre y entonces va a abrir con ansiedad. Tras la puerta está un nervioso Manolo. Ella lo abraza.
--creí que ya no venías.
él está tenso y nada feliz por el paso que va a dar:
--te prometí que iba a venir no...
En ese momento aparece del interior de la casa don Germán que muy molesto dice:
--¿¡¡¡quien es este hombre?¡¡
Gisela se aferra a Manolo. Germán los mira con los ojos salidos de sus órbitas. Manolo traga saliva ante la agresividad del hombre al que le tiene que decir que ha embarazado a su hija.
--¿¡que haces abrazada a este tipo?¡¡no lo quiero en mi casa¡¡¡que no sea lo que me pienso porque los mato a los dos¡¡
La pareja comparte el mismo miedo. Manolo desea desaparecer.














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