miércoles, 19 de agosto de 2026

capitulo 37





Manolo y Gisela se miran, es una mirada de dolor que los mata por dentro. Manolo se deja llevar y besa a Gisela con pasión y ella no lo duda y lo abofetea y a él le duele que ella no responda a su pasión.

--¡¡no me vuelvas a tocar¡¡

--¿por qué? ¡¡eras tú la que me venías a buscar e hiciste todo lo posible hasta que me metiste en tu cama¡¡

Gisela se iba a ir pero Manolo la agarra del brazo:

--¡¡supongo que a él te le regalaste tan fácil como a mi¡¡

Gisela se separa de él:

--¡¡no te importa nada¡¡tú me abandonaste y otro ocupó tu lugar en mi cama¡¡¿¿qué esperabas?

Los dos están muy alterados. Manolo la mira con ganas de besarla y de matarla. La agarra de los brazos. Ni él sabe si besarla o escupirle en la cara y ella tampoco sabe qué hará él. Atormentado por los celos, el guapo exfrutero le dice:

--¡¡¿también le vas a dar un hijo a él, zorra?¡¡

--¡¡eres un imbécil¡¡tú abandonaste a tu hijo, no tienes derecho ni a mirarme porqué puesto a hablar... ¿Crees que a mi hijo le haría gracia saber que su padre lo abandonó?

--¡¡no menos que saber que es hijo de una ramera¡¡

--¡¡eso es lo que quieres?¡¡ ¿¿que mi hijo nos odie a los dos?¡

--¡¡quiero que dejes a ese crío sino me veré obligado a sacarte la custodia de mi hijo¡¡

--¡¡primero tendrás que demostrar que tienes un hijo¡¡

Los dos se miran desafiantes. Al ver que con a las malas no conseguirá nada, Manolo le suplica:

--no pienses sólo en tus hijos, piensa en ti... ¿a caso crees que ese crío te toma en serio? No sé cómo no te respetas y no te molesta ser objeto de diversión de un joven que te dejará cuando se cansé de ti.

--Manolo, en buena onda. Déjame en paz. Te fuiste de mi vida, no debiste regresar… tú fuiste el más miserable de los tres malditos que me abandonaron. Vergüenza debería darte respirar el mismo aire que yo.

Él la ve tan fría y le duele, está seguro que ya la perdió y sufre por eso.  Le gustaría decirle que la ama pero no se atreve pero con desesperación le grita:

--¿!!que te dará ese crío?¡¡

--momentos de felicidad aunque sean fugaces. tampoco le pido más, almenos él no jugará con mis sentimientos como tú. Tú te portaste peor que un crío. No entiendo que reclamas ahora. Hace mucho perdiste tus derechos a hablarme. 

Gisela se gira para irse pero Manolo se le tira encima y la abraza dispuesto a besarla a la fuerza:

--¡¡tú no me puedes haber olvidado... no puedes¡¡

Y Gisela le da un rodillazo en los genitales y huye dejándolo retorciéndose de dolor. Él seguro que la perdió llora por dentro.  Le duele más la herida del alma que las de sus partes céntricas. Cuando ya se recupera se aleja triste pero de repente su mirada se llena de odio:

--¡¡no... yo no me voy a quedar con esta¡¡no¡¡




Mateo se da cuenta que su madre está muy alterada y sabe porqué.

--Mamá... ¿porqué no confías en mi?

Gisela hace un esfuerzo por no llorar.

--es que hay cosas que a un hijo no se le pueden contar.

Mateo mira a su madre con cariño:

--mamá, sé lo que te está pasando.

Gisela mira a su hijo con el rostro desencajado:

--¿de qué me estás hablando?

Mateo es muy dulce con su madre:

--ese crío no te conviene, aunque no me cae bien yo creo que Manolo sí es el hombre que te conviene, se nota que te quiere mucho...

Gisela se llena de odio:

--¡¡yo lo mato, no le voy a perdonar que él te haya dicho mi secreto¡¡

--¡¡no fue él mamá¡

--¿no? ¡¡pues como supiste que hay un hombre en mi vida¡

--yo no te voy a juzgar mamá pero no creo que a ese chico se le pueda considerar un hombre.

La mujer está muy nerviosa:

--¡¡a mi esto no me importa, yo lo que quiero saber es cómo supiste de él¡¡¿¿cómo?¡¡¡

Mateo no se atreve a decirle la verdad:

--no sé porque lo proteges pero sé que fue él ¡¡fue él¡¡

Y Gisela sale de la casa odiando a Manolo más que nunca. Él trata de retener a su madre pero Gisela desaparece en el ascensor. Mateo se siente culpable:

--por mi culpa metí a Manolo en un lío y yo no le puedo decir cómo es que me enteré...








Gisela sale a la calle como loca y Manolo iba hacia ella y los dos se topan.

--¡¡que bueno verte, te venía a buscar para darte algo¡¡ --dice Gisela.

Los dos están muy alterados y nada bueno se puede esperar. Antes de que ella le reclame él le tira  una caja de preservativos a la cara y con mucho desprecio le dice:

--¡¡ya que nos tenemos que resignar a que seas una cualquiera, no quiero que mi hijo y mi hermano pasen por la vergüenza que seas madre soltera cuatro veces¡¡

Gisela se siente muy humillada pero no quiere que él lo sepa así que dice:

--tranquilo, tengo varias cajas de las grandes. Y más vergüenza me daría a mí que mi hijo supiera que su padre es un poco hombre que lo abandonó.

Se hace un silencio y con mucha frialdad ella le dice:

--pero ahora que lo pienso, las cajas de condones que compré la semana pasada y casi no me quedan... sí, mejor gracias por tu regalo. Es que lo hacemos como diez veces al día y siempre me quedo con las ganas.

Ella recoge los preservativos y se los guarda en el bolso. Y ella aunque está rabiando se va tan tranquila y él no soporta que no se moleste y va hacia ella. La agarra del brazo. La hace girar precipitadamente:

--¡¡puta¡¡

El odio de él es tan grande que Gisela se acaba desmayando en sus brazos. Y Manolo recuerda como años atrás pasó lo mismo y es que ella estaba embarazada. Llora sangre:

--lo sabía...

Es una mezcla de dolor, de celos, de rabia...


Gisela despierta en el hospital. Manolo está a su lado. Se muestra distante. Ella se incorpora de una camilla.

--¿que hago aquí?

--No te levantes aún,  has pasado mucho tiempo desmayada.

Él no se gira para que ella no vea que ha llorado.

--¿mis hijos lo saben?

--No --dice él con la voz rota y sin dejar de llorar-- ¿o es que quieres que sepan que eres una perdida?

--No vuelvas con eso.

--¿y qué voy a pensar de una mujer que por cuarta vez espera un hijo de un hombre que es una pasión pasajera, de su cuarto hombre? ¿crees que ese crío te va a cumplir?

Gisela le da un empujón y él se lleva las manos a la cara, la mira cuando se ha secado los ojos. Muy molesta Gisela dice:

--¡que bueno que no fuiste a mi hijos con ese chisme¡¡¡te mato si lo hubieras hecho¡¡

--no es un chisme..

--¡¡esta vez me estaba cuidando¡

--¿para qué mientes? el médico vendrá con los resultados pero él también como yo piensa que estás embarazada.

--¡¡que no¡¡que yo me cuidé¡¡desde que lo conocí quise que pasara y tomé la píldora.

Muy herido Manolo dice:

--ojala sea así.

Y en ese momento llega el doctor. Gisela se enfrenta a él

--¡¡a ver doctor, dígale a este necio que es mentira lo que dice¡

Manolo  tiene un nudo en la garganta, nada le gustaría más que estar equivocado. El doctor es muy claro:

--enhorabuena, van a ser ustedes padres...

Manolo llora sangre, Gisela casi se desvanece en sus brazos y él la sostiene con mucho amor. Cuando se recupera se pone como loca:

--¿¿porque me hace esto? ¡¡no estoy embarazada¡¡no lo estoy¡¡yo me he cuidado¡¡

--¿qué método usaba?

--la píldora que me recetó el doctor .

Y vacía su bolso lleno de los condones que le dio Manolo(la cara del doctor es un poema y Manolo no sabe si reír o llorar) y muestra como si fuera un tesoro su caja de pastillas anticonceptivas.

--!las tomé tal y como me dijo el doctor!

--recuerde que es efectiva pero no en un 100 por cien... si quiere puede hacerse la prueba en otro sitio puede hacerlo pero ya le digo yo que pierde el tiempo, la prueba de sangre no falla. Está embarazada.

Gisela está muy alterada:

--¡¡no... esto es mentira¡¡esto es mentira¡¡¡yo no estoy embarazada¡

Se enfrenta a Manolo, al doctor:

--¡¡ustedes se pusieron de acuerdo para molestarme¡¡

El doctor no le hace caso a ella y dice a Manolo:

--dígale a su esposa que se convenza que lo hará padre, yo tengo más pacientes.

La pareja se queda sola. Gisela mira a Manolo llorando:

--¿de verdad estoy embarazada?

--si.

Ella se hunde y él la mira con una ternura que casi no puede explicar. A pesar que está esperando un hijo de otro no soporta verla sufrir.









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