Aunque ha gozado con Gisela, el guapo Manolo se queda preocupado.
--¿qué es lo que estoy haciendo?¿qué?
Piensa en Nemesio, le duele traicionar a su amigo:
--No pasa nada entre ellos. A Gisela le gusto yo.
Aunque no le gusta comportarse guiado sólo por las hormonas con Gisela no lo puede evitar. Esa mujer lo desarma. Su intención es seguir acostándose con Gisela:
--a mi me gusta mucho y Nemesio tiene razón. Si me frustro Gisela se me meterá más y más. Así la olvidaré, me daré el gusto. Sólo así me la podré sacar de la cabeza.
Eso es lo que piensa y le duele por ella. Tiene remordimientos, no le gusta el hecho de utilizarla y engañarla como los otros hombres de su vida. Se estremece al recordar lo que siente con ella en la cama:
--Nunca me sentí tan hombre, no puedo renunciar a ella, no puedo pero yo tengo novia. Gisela lo tiene que entender. Además prometió hacer lo que diga yo.
Le duele usar la devoción de ella su favor pero nunca se ha sentido tan deseado. Tan amado. Casi como un dios y quiere disfrutar de ese un poco más.
Mientras Gisela está que salta de una pata.
--¡¡me quiere, me quiere¡¡Manolo me quiere¡¡
Daniela se alegra de ver a su amiga tan contenta.
--y ahora qué, menuda cara va a poner tu padre cuando sepa que tienes novio ¿y se lo dirás a tus hijos?
--No. Manolo no quiere que nadie lo sepa, de hecho ni siquiera quería que te lo dijera a ti.
--¡¡ah no eso sí que no te lo hubiera perdonado¡¡
--así que tú no sabes nada.
--¿y todo ese secreto?¿porqué será?
--porque sino, por Nemesio. Ellos son muy amigos. metí la pata hasta el fondo.
--para nada porque de no ser por eso tu Manolo no se habría acercado a ti.
--puede ser ¡soy tan feliz¡¡Manolo es el amor de mi vida, vamos a envejecer juntos¡¡
--ten cuidado amiga, te embalas mucho. Ni eres una adolescente ni sabes las intenciones que tiene él contigo.
Gisela está tan enamorada que no atiende a razones:
--Manolo me ama tanto como yo, me lo ha demostrado.
--ay amiga. Tienes dos hijos adolescentes y sabes tan poco de la vida. El sexo no tiene nada que ver con el amor.
--Yo soy feliz, nunca un hombre me había llenado tanto. Manolo es lo mejor que me ha pasado en la vida junto a mis dos niños.
--te repito, estás haciéndote demasiadas ilusiones por un hombre que ni es tu novio.
--No es mi novio, bueno pues es mi amante. Lo que sea, la cuestión es que está a mi lado y aunque nos tengamos que ocultar, ya nunca me alejaré de él.
--Aqui hay gato encerrado... no sé... no me fío de Manolo...
Gisela está tan feliz que no piensa en nada más.
Gisela trata de hacer su vida normal con la ansiedad que le comporta estar esperando al sábado para ver a Manolo. Compra, limpia, cuida de su casa, de su padre y de sus hijos. el amor de Manolo la acompaña. Rompe con Nemesio, le es duro hacerlo sin decirle el motivo pero no duda. Nemesio sospecha y no insiste.
–es que quise intentarlo pero no va a salir bien–dice ella.
–tranquila. Apenas nos conocemos.
Él se muestra amable pero no le piensa perdonar haberlo dejado con las ganas. Gisela está feliz porque es libre para amar a Manolo. Tiene tentaciones de buscarlo pero no lo quiere desobedecer... y menos tan pronto. La semana se le hace durísima, va contando las horas que le faltan para llegar al sábado y está aún tan lejos. Le da la impresión que el tiempo no pasa. Es un tormento terrible para ella no ver a Manolo y tiene muchas tentaciones de ir a buscarlo pero le prometió que no haría nada. Saber que tiene su corazón la tranquiliza. Va mirando en las noches las fotos que tiene de él:
--le tengo que pedir una buena de él, nos haremos una juntos, somos pareja. no importa que no lo pueda disfrutar siempre. los ratos que pase con él me lo compensará.
Ese amor que siente la quema por dentro porque no lo puede exteriorizar. Es el secreto más dulce de mi vida.
Han pasado ya dos meses desde el día en el que el destino la condujo hacia la parada del guapo frutero por primera vez. Cuando le compró aquellas primeras naranjas jamás imaginó que estaba encontrando un verdadero amor...
Y por fin es sábado. Es dura la espera pero todo queda olvidado cuando por fin lo tiene delante. Va a la parada, la madre de Manolo iba a pesar las cosas a la joven con algo de frialdad pero Manolo se acerca a ella y es él quien atiende. Es dulce y simpático y ella se muere por besarlo. Lo ha extrañado mucho y ahora por fin lo tiene delante de ella desbordando ternura y belleza. Él le regala una piña y acaricia la mano de ella con una seductora sonrisa mientras le devuelve el cambio. Manolo la ve irse fascinado.
--¿y a ti que te pasa? --pregunta Manuela intrigada por el comportamiento de su hijo...
--nada, mamá... nada...
--¿Me pareció o estabas coqueteando con esa mujerzuela? ¡¡no olvides que estás apunto de casarte¡¡
Manolo no deja de mirar a Gisela que desaparece lentamente:
--tampoco seas exagerada, no me voy a casar mañana pero tranquila, no hay nada raro en mi actitud.
Su mirada lo delata pero Manuela prefiere no desconfiar de él. Gisela da muchas vueltas al mercado para pasar una y otra vez por la parada de él. El guapo joven siempre tiene una dulce mirada y una sonrisa seductora para ella. Luego regresa a su casa con más ganas que antes de verlo. Gisela tiene una cita después de comer con su amado. Tiene miedo que pase algo que la impida salir, teme que él no cumpla su promesa. De su padre se encarga ella, le prepara una buena comida a su padre y este enseguida necesita una buena siesta. Mateo se encarga de controlar a su hermano para que su mamá pueda salir a ver a su enamorado. La espera se le hace ansiosa. Daniela le deja la casa solo para ella. El tiempo se le hace eterno. Y cuando tocan al timbre va a abrir nerviosa. Se encuentra con una hermosa mirada, con una bella sonrisa.
--perdón por la tardanza --dice él.
Ella lo hace pasar, ejerce de anfitriona.
--¿quieres tomar algo?
--no gracias.
Se quedan los dos mirándose en silencio. Ella desea hablar con él, sentir que son novios, conocerlo.
--no me puedo quedar mucho rato. --dice él sin atreverse a decir que lo único que busca es un rato de sexo.
--no pasa nada yo tampoco.
Los dos se sonríen. Él esperaba que ella tomara la iniciativa pero ella no lo hace. Con cierto miedo él la acaricia el cuello y como no opone resistencia le acaricia los senos. No le cuesta nada seducirla. Hacen furiosamente el amor. Después del placer ella está feliz de tenerlo un rato para ella. Apoya su cabeza en el pecho de él mientras besa su pecho. Está radiante. Él se ha sacado las ganas de que llevaba de toda la semana y no puede evitar la angustia. Mientras le acaricia la cabeza a ella dice:
--júrame que nadie sabe de lo nuestro.
--Te lo juro --mienta ella.
--¿no me mientes?
--No pero ¿por qué tanto misterio?
él no le puede decir que se va a casar y dice esperando que le sirva:
--¿y tu familia?¿qué pensarán de eso?
--es verdad, mi padre es muy violento. Me trata como una cualquiera después de meter la pata dos veces, no soportaría verme con un hombre. Ni te imaginas la que tengo que inventar para verte.
Manolo traga saliva nervioso. Ella lee su miedo y lo besa para calmarlo:
--antes me mato que permitir que mi padre te haga algo.
--no seas tan loca, que ya no eres una cría. Estas cosas no las puedes decir ni en broma.
--es que te amo tanto.
Para borrar la culpa de su rostro él la mira con dulzura y le regala un tierno beso. Ella está muy aferrada a él:
--te quiero tanto... soy tan feliz.
No se quiere separar de él pero es Manolo quien se desprende de los brazos de ella. Se viste.
--quédate a mi lado --le ruega ella con amor y deseo.
--me tengo que ir y tú también me has dicho que tienes prisas.
--Nos vemos mañana.
Mientras se abrocha los pantalones y se sube la cremallera él le dice:
--no, hasta el sábado.
Gisela se levanta para provocarlo con su desnudez pero no lo logra:
--hasta el sábado es mucho tiempo.
--por favor, no hagas que me arrepienta de buscarte. El sábado nos vemos como hoy pero tú no tienes que hacer ninguna locura, no me tienes que buscar para nada.
--pero es que te amo tanto. Si almenos tuviera una foto tuya...
--la semana que viene te doy una.
--quiero una de los dos juntos si espera a Daniela.
--otro día.
--es que te voy a echar de menos --dice ella besándolo y abrazándolo.
--si me quieres no me busques. --le dice dulce pero regañón.
--te lo juro --dice ella nada convencida.
Él sonríe y se despiden con un apasionado beso.
A pesar de la promesa, Gisela va a buscar a Manolo al dia siguiente. Se queda helada al verlo salir de su edificio con una joven (Marta) y los dos muy cariñosos. Él la mira en shock. Trata de ignorarla. Gisela le va a reclamar pero de repente un mareo la tumba al suelo...


















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