jueves, 20 de agosto de 2026

capitulo 42















Manolo se arrodilla con lagrimas en los ojos. Le parece un sueño que su hijo le esté llamando papá. Gisela se ha quedado sin habla. Le angustia pensar que ha sido otro el que le ha contado el secreto a su hijito y mira a los dos hermanos, su esposo y su hijo, con mucho reproche tratando de averiguar quién de los dos ha sido el que ha hablado de más. Fulmina con la mirada a Mateo que tan sorprendido como su madre hace que no con la cabeza. Leandro acaricia con mucho cariño las lágrimas de su papá.

--¿porqué lloras, papá?

Con la voz desgarrada, Manolo dice:

--es que te quiero mucho, campeón. Siempre quise tener un hijo como tú.

--a mi me gusta mucho ser tu hijo...

Gisela mira a Manolo segura que ha sido él quien ha hablado de más. Gisela está molesta pero por otro lado emocionada por el cariño padre e hijo. Gisela más tranquilo pone su mano sobre cabeza de su hijo y le pregunta:

--¿porqué has dicho eso?

--¿el qué?

--Lo de papá. ¿Porque has llamado papá a Leandro?

Leandro mira a Manolo y le dice:

--¿es que no te puede llamar así?¿te enojaste? ¿Mateo me mintió? Me dijo que te llamará así. ¿Me gastó una broma?

Manolo mira a Mateo con cariño y Mateo le guiña el ojo.

--No claro que no. --Manolo.

Gisela fulmina con la mirada a su hijo mayor pero se mantiene al margen.

Los dos hombres acarician al pequeño.

–mis compañeros dicen que les doy pena porque no tengo papá pero tengo el mejor hermano del mundo y no lo he necesitado.

Leandro mira a Mateo que es su adoración. Mateo se pone en cuclillas y Leandro lo besa mientras Mateo lo acaricia y le habla con ternura:

-y yo seguiré aquí pero no es increíble que ahora tengas un papá? Los dos te vamos a querer mucho. Será mejor.

Leandro es un niño feliz pero se deja querer por los dos hombres.

--es que yo no sé porque mis amigos tienen papá y nosotros no, Mateo dice que si vives con mi mamá pues eres mi papá…¿no?

–si ahora él es tj papá y nos vas a tener a los dos. Yo solo tuve mamá.  Tu eres muy afortunado –dice Mateo muy cariñoso.

Leandro es muy feliz con su padre y su hermano. Manolo acaricia a su hijo:

--si claro que sí... yo soy tu papá...

Gisela separa a su hijo de los brazos de papá:

--vamos, mi amor, --dice con un nudo en la garganta-- elige el cuarto que más te gusta.

Los dos hermanos se quedan solos.

-- me habías asustado por un momento creí que mi hermano ya sabía la verdad.

Manolo no puede ocultar su llanto:

--es tan grande oírlo llamándome papá...

Mateo abraza a su hermano:

--todo saldrá bien, hermano.

Los dos hermanos van a las habitaciones abrazados por los hombros.

--me va a gustar esto de tener cuarto propio --dice Mateo.

--bueno, eso no va a poder ser. Es que Raul y tú deberías compartir habitación... ¿os importa?

--¿y eso?¿es que mi mamá y tú no dormís juntos?

Manolo hace que no con la cabeza muy triste.

--¿y eso? Es evidente que tú quieres a mi mamá, yo sé que el hijo que espera es de otro...

--No repitas eso. Ese bebé llevará mi apellido al igual que Leandro, almenos alguno bueno salió de este matrimonio.

Con la mano en los hombros, Mateo mira a su hermano con cariño:

--entonces sólo por eso te casaste con mi madre? ¿nunca la quisiste?

--Yo estaba dispuesto a cumplir a Gisela cuando supe que esperaba un hijo mío. Marta me engañó. Ahora que supe la verdad hice lo que debí hacer entonces.

--Yo creí que estabas enamorado de mi mamá y por eso aceptabas al hijo de otro que pena que  no.

Y sin saber que Gisela tras la puerta los está escuchando Manolo dice:

--Mi hijo es lo único que me importa.

--¿de verás no te importa mi madre, no vas a ser un esfuerzo por llevarte bien con ella?

A Manolo le duelen sus palabras pero está seguro que Gisela ya no lo ama y no se quiere descubrir.

--No.

Ese no se le clava a Gisela en el alma, llora por dentro pero no quiere que se le note y regresa al cuarto de su hijo que ya la reclamaba. Manolo no puede evitar que se le escapen algunas lágrimas.

--Yo creo que me estás mintiendo, que sientes algo por mi madre pero te duele que haya estado con otro. Yo te juro que desde que nació mi hermano Leandro nunca había estado con otro.

--eso no puedes saberlo.

--claro que sí, me habría enterado al igual que me enteré de que estaba con ese chico.

--¿y cómo te enteraste?

--eso no importa. Pero lo sé todo de primera mano. Hasta hace un mes ella no había estado con nadie.

--tienes razón... Ella me olvidó en brazos de un crío...

--Lucha por ella... imponte..Mi madre necesita a un marido que responda por ella, vas a darle el apellido a su hijo pues no ¿crees que almenos se deberían comportar con un matrimonio?

--es que no le quiero imponer mi presencia a tu madre.

--deberías hacerlo, yo creo que si los dos se esfuerzan pueden llegar a ser felices... de veras que me gustaría que fueras feliz con mi madre, hermano. Me gustaría aprender a quererte y que todo saliera bien.

--Yo estoy feliz de vivir contigo, hermano pero las cosas no son fáciles... a veces uno no puede olvidar el pasado.

Mateo agacha la cabeza. Se sienta en la cama. Su rostro se llena de amargura. Manolo se pone en cuclillas y lo trata muy fraternalmente.

--¿qué es lo que te pasa, hermano?

Mateo está lleno de culpa:

--no deberías tratarme con cariño... si supieras...

--Yo sé que te acostaste con mi madre para vengarte de mi y no te quiero juzgar...

--¿Ella te dijo?

--En realidad no, fue Marta aunque yo algo sospechaba. No tenía nada seguro de porqué, de sí eras tú el hijo de mi padre o no pero llegué a la conclusión que sí eras tú y que para vengarte de mi padre y de mi te cobraste en mi madre.

--lo siento --dice Mateo lloroso.

--En realidad te comprendo.

--tu mamá murió por mi culpa..--solloza Mateo.

--Mi mamá nunca fue feliz con mi papá y fue bueno alejarse de él. Su muerte fue culpa de Marta... no tuya... no quiero que pienses en eso.

--yo no podré olvidarlo. Nunca seré feliz.

--no digas eso, bastante hay con que uno de los dos sea un desgraciado.

Los dos hermanos se abrazan. Leandro los interrumpe:

--vamos a echar un partido.

Los dos hermanos se van con el pequeño. Manolo ignora a Gisela y a ella le duele pero a la vez le emociona que sus hijos se lleven bien con su esposo. Y los ve desde la ventana de la cocina como juegan a fútbol en el jardín. Gisela mira enamorada a Manolo y él la mira de reojo.








En la noche, Raúl llega con sus cosas y reclama su cuarto.

--¡¡tengo ganas de dormir solo¡¡

Manolo y Gisela se miran. Es Mateo el que se acerca a su hermano (mientras Leandro le explica lo feliz que está él con su cuarto para él solo) y le dice:

--lo siento pero...

Manolo no lo deja seguir y dice:

--pero como eres el último ya tus hermanos han elegido cuarto... tú te quedas con el que sobra.

--no me importa.

Manolo se va con Raúl, Gisela y Mateo se miran sorprendidos.


Gisela está ya metida en la cama, Manolo, para no coincidir con ella, ha ido después de ella a darle las buenas noches a su hijo. A la mujer le ha puesto triste que su esposo la ignore. Lo espera en la cama, ansiosa. Manolo entra. Cierra la puerta. No mira a su esposa pero se queda totalmente desnudo mientras ella arde en deseo. Está deseando volver a hacer el amor con él pero no lo demuestra y abriendo la cama dice:

--¿y el cambio?

--es lo mejor... no quiero preocupar a tus hijos. No quiero dar explicaciones.

--si ya --dice la mujer con ironía.

Gisela está segura que lo que su esposo desea es acostarse con ella. Y es eso mismo lo que ella también quiere. Muy distante él saca unas mantas del armario (el trasero desnudo de él enloquece a ella) y dice poniéndolas en el suelo:

--tranquila, te ahorraré el asco de dormir a mi lado...

Gisela lo mira sorprendida y frustrada ya que quiere hacer el amor con él:

--no hagas eso, nos podemos separar --dice ella que desea dormir muy abrazada a él.

--¡¡no, en el suelo estaré mejor que a tu lado¡¡ ¡¡si tanto asco te da estar a mi lado pues a mi tampoco me hace gracia¡¡

--¡¡pues allá tú¡¡

Gisela apaga la luz y se da la vuelta. Está muy dolida y está deseando que él se meta en su cama:

--¡¡amame, amame como me gusta¡¡ --dice ella para sí.

Manolo en el suelo llora en silencio:

--ven a buscarme Gisela, di que me amas y que deseas que te haga el amor porque me amas tanto como yo...

Pero Gisela no va a buscarlo y él se duerma atormentado. Gisela da vueltas en la cama muy excitada al tener al amor de su vida a sus pies y muy dolido por el rechazo de él. Se levanta y segura que él no la escucha dice:

--Te amo Manolo... te amo...

Y llora:

--¿porqué nunca me has amado?¿porqué? Te casaste conmigo, me harías el amor... pero no me quieres... Debes pensar que me embaracé para atraparte y por eso estás conmigo a la fuerza... No te das cuenta que te amo y que ojalá las cosas fueran diferente, ojalá me amaras...







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